sábado, 30 de mayo de 2026

Por la vereda del sol con El Recopilador de sabores (2011-2026) Parte II: La cocina argentina existe

Ir a Parte I

Ya les he mostrado, en las notas anteriores, que el primer hallazgo que puse a la luz hace quince años fue la identidad criolla de la baña cauda de la Pampa Gringa Argentina. Si bien mis escritos no han tenido su reconocimiento formal, mis ideas sí. Hoy en día, casi nadie sostiene que la bagna cauda emulsionada en crema de leche se practicó alguna vez en algún rincón del Piemonte Italiano, salvo como plato de retorno.

Las imágenes pertenecen al autor o a su biblioteca 

No estuve solo en el hallazgo, mi amigo Héctor Zancada puso frente a mí la luz necesaria con la atrevida idea de pensar en una receta con clara impronta local.

Todo aquello fue muy importante, pero, si tengo que exponer el proceso introspectivo, diría que aquel hallazgo impuso una revolución copernicana en mi espíritu… Dejé de mirar la pureza inmaculada de la identidad en el origen de las recetas, para valorar la apropiación creativa de las ideas gastronómicas por quien las recibe, en especial entre los argentinos.


Pero eso que me ocurrió con las fuentes principales de mi trabajo, la recopilación de recetas concretas de personas individuales, también ocurrió, en paralelo, con mi segunda serie de fuentes, mis lecturas.

III Primeras lecturas y formación de una idea de la cocina argentina

Comencé con textos rudimentarios, pero nutricios, que abrieron camino en mis indagaciones.

El primero fue Los Sabores de la Patria de Víctor Ego Ducrot. (6) Se trata de un libro con abundante información y cierta estructura comprensiva; pero carente de un soporte erudito adecuado. Esta carencia pone, casi siempre, en entredicho la confiabilidad de la información expuesta, relegándola muchas veces a lo incomprobable y, por ende, quitándole valor de autenticidad historiográfica y poniendo en tela de juicio su veracidad.


Llevé a cabo una reseña crítica de la obra. (7) Allí expuse esta debilidad (bibliografía desleída y casi nulas referencias documentales). Pero lo más sorprendente fue que, junto a inexactitudes y falacias, di con lo contrario, es decir, hallazgos que el autor no supo documentar (por ejemplo, estuvo frente a la prueba fáctica de la creación de la Salsa Golf por parte de Luis Federico Leloir, pero eludió el registró, dejándonos en ascuas). (8)

La otra lectura que realicé fue la de El gaucho gourmet de Dereck Foster, a quién recordaba de sus conferencias en el Club del Vino. (9) El texto tiene la misma pretensión que el anterior, la de dar cuenta de la historia de la cocina argentina en su conjunto. Como el anterior es muy débil en el soporte fáctico y tiene un par de debilidades más (estructura conceptual poco clara y contradicciones hacia el interior del texto).


La obra parece ser un conjunto deshilvanado de borradores que don Dereck dio a la prensa sin corrección alguna. Es una obra inmadura que fue corrigiendo en el futuro inmediato a su publicación (formula correcciones, por ejemplo, en un reportaje que le hiciera “msena” en una publicación digital que acompañaba a la recordada Guía Oleo). (10)

Estos autores no creen en la existencia de una tradición culinaria argentina con identidad propia. A lo sumo, Ducrot habla de una cocina “cocoliche”, usando un término despectivo para referirse a una cocina que considera chapucera y que, en el mejor de los casos, produce malversaciones de creaciones foráneas. Foster es más radical, salvo contados ejemplos, afirma que no hay cocina de nuestro país, que todo vino de Europa o de los países limítrofes.


Empecé a sentirme incómodo con la idea de la inexistencia de la cocina argentina, muy en boga en los años sesenta del siglo pasado que estos autores sostenían. Este punto de vista supone que la identidad de una receta está relacionada con su origen en el seno de un determinado colectivo social al que pertenece y no con el momento en que otro colectivo se apropió de ella y le dio una forma diferenciada. Siguiéndola durante un tiempo pensé que la comida de mi vieja (hija de españoles) o de mi abuela (española, ella misma), por ejemplo, se componía de malversaciones de recetas original en lugar de reconocer que, en sus platos, se desarrollaba una nueva identidad culinaria.

Casi inmediatamente comencé a leer textos producidos por académicos de nota. Entre ellos, una colección de ponencias de las jornadas sobre la cocina como patrimonio cultural intangible que fueron organizadas por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2002 (la publicación de las ponencias fue coordinada por el antropólogo Marcelo Álvarez). (11)


Estas lecturas no sólo se sostenían en soporte erudito, sino que también aportaban modelos comprensivos notables. En el texto de Marcelo Álvarez que introduce la obra citada, aparece el concepto de la importancia del momento de la acogida y apropiación de ideas gastronómicas de distintas procedencias por parte de un determinado colectivo social (por ejemplo, “los argentinos”). A pesar de la extrema claridad académica de algunos autores, sólo pude asimilar estos conceptos cuando los verifiqué en las recopilaciones concretas que realicé, el más contundente, en mis comienzos, fue el caso de la bagna cauda. (12)

El salto entre ambas series de lecturas parece demasiado abrupto, pero, en realidad, no lo fue tanto. Hubo otras lecturas que funcionaron de articulación entre ellas, tal el caso de algunos textos de Pietro Sorba. Siempre pensé que una de las mejores síntesis de la historia de la cocina argentina está concentrada en las introducciones que don Pietro compuso para las guía de restaurantes que publicó alrededor del año 2010 (bodegones, parrillas, restaurantes de las colectividades, etc.). Un detalle no menor es que el célebre crítico gastronómico expuso la manera en que se fue construyendo la cocina argentina a partir del encuentro de distintas influencias. Con todo, lo más importante es que, en esta confluencia, hay una cocina criolla de base (no la describe, pero sí la reconoce, lo que no es poco). (13) Dicho de otro modo, cuando llegaron los inmigrantes, los argentinos ya comíamos y con gusto propio.


Sí, sí, en esos primeros pasos de El Recopilador… se produjo una verdadera revolución copericana en mi mente.

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Notas y referencias:

(6) 1998, Ducrot, Víctor Ego, Los sabores de la patria, Buenos Aires, Grupo Editorial Norma. 2008, 2° edición corregida y aumentada.

(7) 2011, Aiscurri, Mario, “Los sabores de la Patria de Víctor Ego Ducrot”, en El Recopilador de sabores entrañables, leído el 12 de febrero de 2026 en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2011/12/los-sabores-de-la-patria-de-victor-ego.html.

(8) 2011, Aiscurri, Mario, “Sobre el revuelto gramajo y otras invenciones de la cocina argentina”, en El Recopilador de sabores entrañables, leído en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2014/11/sobre-el-revuelto-gramajo-y-otras.html el 12 de febrero de 2026. El autor transcribe un relato sobre el tema pero no nos dice de dónde lo tomó.

(9) 2001, Foster, Dereck, El gaucho gourmet, Buenos Aires, emecé.

(10) 2011, msena, Milanesa napolitana, ¿invento argentino? (reportaje a Dereck Foster), en http://dixit.guiaoleo.com.ar/milanesanapolitana/ (leído el 22 de febrero de 2017). En 2026, no he podido acceder a la entrevista con este enlace.

(11) 2002 Álvarez, Marcelo, “La cocina como patrimonio (in)tangible” en AAVV, La cocina como patrimonio (in)tangible, Primeras jornadas de patrimonio gastronómico, Buenos Aires, Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pp. 11-26, 2002, 1º edición.

(12) 2018, Aiscurri, Mario, “Bagna cauda a la clementina, un hallazgo en el Libro de doña Petrona” en El Recopilador de sabores entrañables, leído en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2018/03/bagna-cauda-la-clementina-un-hallazgo.html el 14 de febrero de 2026.

(13) 2013, Aiscurri, Mario, “Las guías de Pietro Zorba”, en El Recopilador de sabores entrañables, leído el 12 de febrero de 2026 en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2013/02/las-guias-de-pietro-sorba.html

 


sábado, 23 de mayo de 2026

EL LOCRO QUE SUPIMOS CONSEGUIR, CICLO NUESTRA COCINA

Mario Aiscurri y Alan del Águila

Viernes 29 de mayo de 2026 a las 17 hs
en el Museo Casa Rosada
Av. Paseo Colón 100.


Los invito a participar de esta actividad que se expone la historia, y la composición, del LOCRO y los guisados indo hispano criollos.

Entrada libre y gratuita. No se requiere reserva previa.

El volante arriba expuesto contiene toda la información que el que desee asistir necesita (fecha, dirección).


sábado, 9 de mayo de 2026

Por la vereda del sol con El Recopilador de sabores (2011-2026) Parte I: la baña cauda de la Pampa Gringa

“He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.”
(AM)

I Declaración previa

He recorrido, no sin cierta torpeza, los cien mares de la cocina argentina. Usé las herramientas adquirida en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, aunque sin sistema ni control científico. He disparado en muchas direcciones, concentrándome un poco sólo en algunas. A pesar de la dispersión, he cosechado unos cuantos hallazgos que luego fueran alcanzados por otros… Estoy feliz por ello, aunque no he podido comunicarlo con precisión y firmeza.

Las imágenes pertenecen al autor o a su biblioteca, salvo indicación en contrario

Si bien no he desarrollado científicamente mis investigaciones históricas, he cultivado un perfil de recopilador de relatos etnográficos que algunos valoran, y yo considero mi lado más fuerte.

No anduve solo, a veces algunas personas sabias en materias específicas y generales me acompañaron. Es el caso de mi amigo Héctor Zancada, la querida Adriana De Caria, el apreciado amigo Manuel Corral Vide, la muy apreciada cocinera misionera Patricia Zacarías, el cocinero paraguayo Vidal Domínguez Díaz y la querida amiga Silvia Castillo (Silva Montana en las redes). También algunas intervenciones puntuales como la del Ingeniero Pablo Rodríguez Mendoza, don Burgos (restaurador en la Autovía 2, a la altura de Maipú) y mi ex compañero de trabajo González, el Gallego. Con algunos de ellos compartí afinidades, con otros sostuve amables discusiones inconciliables… con todos aprendí algo; con todos conservé, y conservo, vínculos afectuosos.


He leído mucho a Carina Perticone, Patricia Aguirre, Marcelo Álvarez, María Marschoff, Luisa Pinotti, Mario Silveira, Lucila Bugallo Marcela Fugardo, Paula Caldo, Mirta Santoni y a muchos otros investigadores académicos… y también a críticos y periodistas gastronómicos que desplegar una sabiduría que me resultó importante. Entre ellos, la muy querida Elizabeth Checa, el siempre bien recordado Alejandro Maglione, Pietro Sorba y Miguel Brascó.

Hace casi quince años que ando por estas veredas. Tal vez sea el momento, de parar a revisar y exponer lo que he alcanzado.

II La baña cauda y doña Petrona

Andaba yo en mis primeras búsquedas, recopilando recetas familiares. Avanzaba con la influencia de lecturas sesgadas que me inducían a tratar de corregir errores y desatinos en las recetas que encontraba, sobre todo cuando las comparaba con las fórmulas originales. ¿Podía ser que los argentinos siempre malversáramos esas recetas?

La imagen pertenece a Ernesto Conde

Pero un día me encontré con una fórmula que me pareció que respetaba fielmente la receta de origen. Eso creí de la bagna cauda que los descendientes de piamonteses enarbolan como estandarte de identidad culinaria.

Tuve la fortuna de probar esta delicia en casa de mi amiga Alicia Boero. Alicia nació en Sastre, provincia de Santa Fe, en el seno de una familia de origen piamontés. Sastre está en el corazón de la cuenca lechera que llamamos Pampa Gringa.


¿En qué consiste este plato? En servir un caldo de anchoas y ajo emulsionado en crema de leche. Se la coloca en un cuenco sobre la mesa y los comensales sopan en ella distintos productos, generalmente vegetales.

Publiqué la receta de Alicia en El Recopilador de sabores entrañables, presentándola como auténticamente piamontés. (1) Estaba seguro de originalidad piamontesa de la misma. Sin embargo, mi amigo Héctor Zancada me sacó de la ensoñación con el siguiente comentario:

“Para los queridos Alicia y Mario: /…/ he arbitrado todos los medios para conocer la verdad, en este caso, aportando un auténtico recetario del Piamonte, traído por mi esposa (hija de la Pampa Gringa) en ocasión de visitar a su familia en un pueblo cercano a Torino. (2) En definitiva: la bagna cauda ortodoxa no lleva crema de leche. Ese agregado es criollo.”

El impacto fue decisivo, ahora resultaba que había dos bagna caudas, la original piamontesa y la criolla que aparecía como una copia distorsionada de la primera. Entonces, como el mecanismo era recurrente, empecé a dudar de la idea de una terca malversación de las recetas en La Argentina.



La diferencia entre ambas fórmulas reside en la materia grasa utilizada para emulsionar el ajo y las anchoas. En la piamontesa es aceite, en la criolla, crema de leche.

La diferencia evidente, pero los testimonios eran confusos en apariencia. Algunos piamonteses que visitaron La Argentina en la posguerra sostenían que la nuestra no es la vera bagna caoda. A su vez, muchos argentinos descendientes de piamonteses han buscado por años el rincón del Piemonte Italiano en que se practicaba la receta con crema antes que en La Argentina.

He recorrido infinidad de recetas en sitios Web italianos y no he encontrado una sola similar a la nuestra. Sí aparece el uso de leche o manteca para suavizar la flema del ajo, pero no el uso de la crema como materia grasa para lograr la emulsión.

Sin embargo, como no descarto que pudiera aparecer en Italia una receta de retorno que incluya la crema de leche, tomé mis precauciones y me puse a buscar las recetas históricas de uno y otro lado para formular una datación plausible.


Para mi sorpresa (aunque ya no debiera sorprenderme), la única receta argentina la encontré en un recetario doña Petrona. Se llama Baña-cauda a la clementina y está allí desde, por lo menos, la edición de 1942. (3) Por el nombre, deduzco que se trata de una receta que seguramente prepararía su madre a principios del siglo XX. Precisamente esa mujer se llamaba Clementina y era hija de una criolla y un piamontés (así nos informa Rebekah Pite). (4) Conviene aclara aquí que ya en esa receta, el caldo se infusiona con crema de leche.




Ese fue mi gran hallazgo en esta historia. De modo que se presentaba era encontrar una receta italiana que fuera anterior a 1942… y la encontré.

El subteniente Chioni, un xeneize prisionero de los austríacos entre 1917 y 1919, recopiló un conjunto de recetas mientras estaba privado de su libertad. Entre estas fórmulas, aparece la de bagna calda, un caldo de ajo y anchoas emulsionado en aceite. (5)

Esta receta es contundente y refuerza la idea de dos fórmulas diferenciadas en el Piemonte Italiano y en la Pampa Gringa Argentina. De este modo, empecé a cambiar la idea de malversación argentina por la de creación local.

Ir a Parte II

Notas y referencias:

(1) 2012, Aiscurri, Mario, “Bagna cauda” en El Recopilador de sabores entrañables, leído el 13 de febrero de 2026 en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2012/02/bagna-cauda.html. También se puede ver la receta en un piloto para un programa de televisión de El Recopilador de sabores, visto el 15 de febrero de 2026 en https://www.youtube.com/watch?v=drIaTY1kGUY&t=180s.

(2) S/D, Buccolo, Antonio (autor del prefacio), La grande cucina piamontese, Cuneo, Editrice Artistica Piamontese, pp. 134-135.

(3) 2018, Aiscurri, Mario, “Bagna cauda a la clementina, un hallazgo en el Libro de doña Petrona” en El Recopilador de sabores entrañables, leído en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2018/03/bagna-cauda-la-clementina-un-hallazgo.html el 14 de febrero de 2026.

(4) 2016, Pite, Rebekah, La mesa está servida (Doña Petrona C. de Gandulfo y la domesticidad en la Argentina del siglo XX), Buenos Aires, Edhasa, pp. 29 y ss.

(5) 2020, Aiscurri, Mario, “Bagna cauda (revisión): la receta del subteniente Chioni (1918)” en El Recopilador de sabores entrañables, leído en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2020/09/bagna-cauda-revision-la-receta-del_5.html el 14 de febrero de 2026.


lunes, 4 de mayo de 2026

ENCUENTRO DE SABORES, FIESTA DE EMPANADAS DE DOS ORILLAS

Clase magistral a cargo de Manuel Corral Vide
Presentación Mario Aiscurri

Viernes 15 de mayo de 2026 a las 13:30 hs
en el Centro Riojano Español de Buenos Aires
Av. Belgrano 952
Recetas, historia, demostración práctica, degustación y comida.


Los invito a participar de esta actividad que expone la historia de dos tradiciones culinarias españolas, las empanadas y las empanadillas, y su evolución en la Península y en Nuestra América.

Se requiere reserva previa.

El volante arriba expuesto contiene toda la información que el que desee asistir necesita (fecha, dirección, modo de hacer la reserva y modo de pago).

Incluye vino tinto y blanco, agua, gaseosas y café.