sábado, 16 de junio de 2018

Producción de charqui en la Pampa Húmeda (1887)


Los textos que se exponen a continuación fueron tomados del libro Vida y Costumbres en El Plata de Emilio Daireaux que publicó Felix Lajouane (1) en 1888(2). El ejemplar que consulté pertenece a la primera edición en castellano (hubo una anterior en idioma francés). La obra se compone de dos tomos. El primero lleva el título “La sociedad argentina” y el segundo, “Industrias y productos”. El Prefacio contiene sendas cartas de Bartolomé Mitre y Julio Argentino Roca con opiniones y comentarios sobre la edición francesa.
Emilio Honorio Daireaux nació en Río de Janerio en 1846 y falleció en París en 1916. Se recibió de abogado en la capital francesa y revalidó su título en Buenos Aires, donde ejerció la profesión durante más de 10 años. El autor afirma que el libro fue escrito para los países extranjeros con la finalidad de dar a conocer La República Argentina en ellos. Por su parte, la dedicatoria reza: “A mis hijos. Para darles a conocer y hacerles amar el país de su madre, donde nacieron”. El autor se radicó en Francia con su familia a fines del siglo XIX, aunque conservó propiedades en la Provincia de Buenos Aires cerca de la ciudad que lleva su nombre. Algunos de sus hijos se afincaron en La Argentina, administrando esos bienes.
Los fragmentos que se transcriben a continuación pertenecen al segundo tomo. Contra la creencia generalizada, el autor da testimonio de la práctica de algunos “gauchos solitarios” que preparaban charqui del que se alimentaban en la Pampa Húmeda.
Elaboración y consumo del charqui en la Pampa Húmeda
“Desde hace algún tiempo, la venta de animales gordos se hace de año en año más dificultosa. Los propietarios de ganados, al ver que sus haciendas se multiplican en mucho mayor proporción que las ventas, se ven precisados á buscar nuevos terrenos adonde enviar los animales reproductores ó á venderlos á otros, que los destinan á ocupar tierras nuevas.
”Ahora diez años era muy raro este éxodo del pastor en busca de las tierras vírgenes, puesto que la pampa estaba cerrada hacia el Oeste por los Indios, y esta imposibilidad de extenderse ponía en peligro la cría del ganado mayor.
”Entonces sucedía, que hallándose algún gaucho solitario que se ofrecía á llevar á las lejanas regiones, aún expuestas á las invasiones, algunos miles de cabezas de ganado vacuno, y se encargaba de cuidarlo, con el aliciente de que se partiría con él una pequeña parte de las utilidades. De tiempo en tiempo se tenía noticias de él, y con frecuencia se le veía precisado á refugiarse en alguno de los fortines que defienden la frontera. Llevando una vida semi-salvaje en esa zona de transición, en buena armonía con los Indios sus vecinos, y sin más compañía que la de su ganado; alimentábase de charquí, es decir, de tiras de carne secada al sol, preparadas por él mismo, cuando, de tiempo en tiempo mataba algún buey para alimentarse, dedicando todo el tiempo restante a la caza de avestruces.” (3)
Notas y Bibliografía: 
(1) Prestigioso editor francés que publicaría, entre otras obra el libro Cocina Ecléctica de Juana Manuela Gorriti que vio la estampa en 1891.
(2) 1888, Daireaux, Emilio, Vida y Costumbres en el Plata, Buenos Aires, Feliz Lajouane.
(3) Ídem, tomo II, pp. 223.

Explotación irracional de los yerbales (1887)


Los textos que se exponen a continuación fueron tomados del libro Vida y Costumbres en El Plata de Emilio Daireaux que publicó Felix Lajouane (1) en 1888(2). El ejemplar que consulté pertenece a la primera edición en castellano (hubo una anterior en idioma francés). La obra se compone de dos tomos. El primero lleva el título “La sociedad argentina” y el segundo, “Industrias y productos”. El Prefacio contiene sendas cartas de Bartolomé Mitre y Julio Argentino Roca con opiniones y comentarios sobre la edición francesa.
Emilio Honorio Daireaux nació en Río de Janerio en 1846 y falleció en París en 1916. Se recibió de abogado en la capital francesa y revalidó su título en Buenos Aires, donde ejerció la profesión durante más de 10 años. El autor afirma que el libro fue escrito para los países extranjeros con la finalidad de dar a conocer La República Argentina en ellos. Por su parte, la dedicatoria reza: “A mis hijos. Para darles a conocer y hacerles amar el país de su madre, donde nacieron”. El autor se radicó en Francia con su familia a fines del siglo XIX, aunque conservó propiedades en la Provincia de Buenos Aires cerca de la ciudad que lleva su nombre. Algunos de sus hijos se afincaron en La Argentina, administrando esos bienes.
Los fragmentos que se transcriben a continuación pertenecen al segundo tomo. Llega a conclusiones apresuradas sobre el cultivo de la yerba mate: no se cultiva porque los yerbateros están preocupados en la recolección y no en la siembra, casi una consecuencia de la barbarie en que se vive en América. Clemenceau, 25 años después, aludirá a la dificultad para hacer germinar las semillas sin la técnica descubierta por los jesuitas y redescubierta por Carlos Tahys.
Explotación irracional de los yerbales
“Así pues lo que por todas partes busca el viajero que penetra en las Misiones, es el árbol que da este rebuscado producto. ¿Dónde están esas inmensas plantaciones que la imaginación ha soñado? ¿Dónde comienzan las inmensas selvas formadas por este preciado árbol?
”En los umbrales de cada habitación, donde, al menos, creíamos encontrar algunas muestras, previsoramente conservadas, de este arbusto precioso, no encontramos sus trazas, ni siquiera alma viviente que pueda respondernos é informarnos. Los naranjos, los duraznos, todos los árboles frutales, traídos de lejos y plantados en otro tiempo, han prosperado, se han multiplicado, sólo el acebo indígena, ilex paraguensis, el árbol de la yerba, ha desaparecido de todos los puntos habitados. ¿No es pues susceptible de ningún cultivo? ¿Será como esos hombres primitivos apasionados de la barbarie, que huyen ante el hombre civilizado, como esos animales que huyen de donde hay casas? No, mas esta planta no da frutos que puedan recogerse, no son tampoco sus flores las que se utilizan, son sus ramas, sus retoños, hasta el tronco ya desnudo, el aroma buscado está en todas partes, se puede cortar la planta por el pie, todo es aprovechable.
”Ese es el secreto de su destrucción; por todas partes donde el hombre se presenta, marchítase el arbusto, y desaparece, agotado por una explotación indisciplinada. Lo han cortado fuera de estación; lo han echado abajo para obtener todas sus ramas; no ha resistido á estos rudos asaltos. Los jesuítas habían hecho poner plantaciones en los pueblos, en los jardines; todo ha desaparecido. Se ha penetrado en los bosques y se ha procedido de la misma manera. (3)
”Hoy día es menester ir lejos; la busca de la yerba, en las Misiones, se parece algo a la de un filón.
”En estado silvestre, el ilex paraguensis no se encuentra aislado en el bosque, está mezclado, en mayor ó menor cantidad, con todas las demás especias de árboles. Crece en todas las regiones situadas al Norte de los 24° de latitud no se le encuentra ni más arriba ni más abajo, y puede calcularse en nuevecientas leguas la superficie de la tierra donde se le encuentra. De la familia de los acebos, llega á ser tan grande como un naranjo de mediano tamaño, pero cuando se le ha explotado, toma, para no perderla jamás, la apariencia de un matorral raquítico.
”Las ramas se dirigen hacia el cielo como las del laurel. La hoja es persistente, lisa, de forma elíptica, brillante, de un verde pálido, punteadas de manchas más verdes en los bordes y parte superior; tiene de doce á quince centímetros de largo, la mitad de ancho, el rabo es corto y rojizo. La semilla es lisa, de un rojo violeta, semejante á la del pimiento.
”Se ha dicho que estas semillas no germinan si con antelación no han sido absorbidas por los pájaros y sembradas por ellos. Algunas gentes crédulas han provisto las pajareras con estos extraños sembradores-laboratorios, y recogido cuidadosamente las semillas expelidas por los pájaros, cuya provisión renovaban mezclándola con su comida. Estos son cuentos. El árbol se reproduce por semilla y por estaca; cultivo de los más sencillos, del que nadie se preocupa; los yerbateros hacen la recolección pero no la preparan.
”Pasó la época en que los jesuítas cuidaban del provenir de los bosques de yerba, los yerbales. Hoy se hayan éstos abandonados á los hábitos del derroche, tan comunes en todo el territorio americano, donde el desvelo por el día de mañana nunca ha estado de moda.
”El hombre, que nada ha hecho para sembrar ó proteger el árbol, es como el nómada que no ha domesticado el rebaño, es un cazador y trata su presa ó su caza como toda cosa sin dueño.
”El yerbatero, pues, se ocupa de buscar los yerbales. Los gobiernos argentino, ó paraguayo, jamás se han preocupado por los yerbales contenidos en su territorio; por fórmula, han grabado con un derecho las concesiones, que han dado, sin haber previamente recogido informes ni haber verificado los que les traían los yerbateros que solicitaban concesiones. El Brasil ha estado más listo para vigilar estas riquezas sin duda porque era el menos favorecido. Ha sido avaro de concesiones, sin dejar de proteger y estimular por todos los medios, al mismo tiempo que el cultivo de la yerba, la explotación de los yerbales naturales de sus vecinos.
”Así, generalmente, puede afirmarse que el yerbatero es brasilero: la lengua portuguesa es la que se habla, casi por todas partes, en los yerbales, hasta en la parte española de estas regiones; la mayor parte del producto toma el camino de tierra hasta el puerto brasilero, en el Atlántico, de Paranagua, desde donde vuelve, por cargamentos enteros, hasta los centros de consumo argentinos. Hasta se cree en estos centros que en Paranagua existen plantaciones de yerba, que hay una yerba brasilera, una paraguaya y una de Misiones. Ésta, en realidad, es siempre la misma y del mismo origen.
”Solamente difiere, quizás, el modo de prepararla, mas la recolección se hace en los mismos parajes.” (4)
Notas y Bibliografía: 
(1) Prestigioso editor francés que publicaría, entre otras obra el libro Cocina Ecléctica de Juana Manuela Gorriti que vio la estampa en 1891.
(2) 1888, Daireaux, Emilio, Vida y Costumbres en el Plata, Buenos Aires, Feliz Lajouane.
(3) 25 años después de publicada esta obra, George Clemenceau visitó La Argentina. El presidente francés afirma que los jesuitas se llevaron el secreto del cultivo y la reproducción de este árbol; pero que Carlos Thays había logrado revelar el misterio. 2015, Aiscurri, Mario, “George Clemenceau en La Argentina del Centenario (1910) – La Yerba Mate y Carlos Thays”, en El Recopilador de sabores entrañables, leído en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com.ar/2015/07/georges-clemenceau-en-la-argentina-del_25.html, el 15 de agosto de 2017.
(4) Ídem, tomo II, pp. 400-403.

sábado, 9 de junio de 2018

Diálogos sobre una identidad culinaria III Guías de restaurantes



Buenos Aires 8 de agosto de 2016
Asunto: Las guías gastronómicas, las de Pietro Sorba
 y las de Fernando Vidal Buzzi
Querido Héctor:
Me toca ahora dedicar algunos párrafos a las guías gastronómicas. No comparto la idea de que las guías mejoren, si están soportadas en la Web. Hago primero una protesta profesional. La guías impresas nos dan, a los historiadores, la oportunidad de datar los cambios, las que están soportadas en la Web, lo impiden. Pero eso no alcanza para justificar una defensa de las guías impresas, menos en mi caso que, cuando elijo un restaurante, suelo usar las de la Web.
Lo más importante es preguntarnos qué es lo que buscamos en las guías. En mi caso particular, sólo me interesa contar con la información necesaria para acceder al local que busco. En ese sentido, relativizo los comentarios, sean estos individuales (guías de autor) o colectivos. Cuando leo, las guías de Pietro Sorba, por poner un ejemplo, ya sé cómo piensa, de modo que no me engrupe con sus comentarios, a veces coincido con él, otras, no.
La ventaja que debiera tener la Internet es que la información puede estar más actualizada; sin embargo, no siempre es así. La semana pasada, en Mar del Plata quise ir a Sarasa Negro. La información disponible en la Guía Oleo afirmaba que estaba abierto todos los días de la semana. De modo que, siendo el lunes la última noche que estaría en la ciudad, me dispuse a ir. Poco antes de partir, llamé para convenir una reserva; pero un contestador automático me indicó que el restaurante sólo abre de martes a sábado.
Ahora bien, y ya sobre la cuestión puntual de mi interés profesional, yo encuentro en las guías de Pietro Sorba un valor agregado que no hallo en ningún otro lugar, las 30 páginas que suman los prólogos del conjunto de sus libros representan el tratado más sistemático sobre la identidad de la cocina argentina que he podido consultar. ¿Tienen defectos e inconsistencias? Sí, claro que sí, y algunas ya las hemos señalado en este intercambio; pero tienen una unidad teórica y una percepción de la realidad de nuestra tradición culinaria que no he encontrado en otra parte.
En fin, creo que es muy bueno tenerlas como punto de partida a pesar de que, por el momento en que realiza la observación, no pueda distinguir, por ejemplo, el restaurante porteño del bodegón. Sus ideas acerca de la identidad de la pizza porteña y de la diferencia entre la cocina étnica y la cocina de las colectividades en La Argentina son aportes notables.
Ahora bien, al margen de los aportes teóricos señalados, para mi gusto personal, a las viejas guías de Vidal Buzzi no hay con qué darle. Ya nos como guías, claro está; pero son la más acabada pintura de la restauración porteña de la época en que fueron escritas. Quienes las consultábamos, sabíamos que, como en todos los casos, podíamos disentir o no con sus apreciaciones; pero también sabíamos que esas guía carecían de errores de interpretación porque don Fernando vivió siempre en Buenos Aires.
Un abrazo, Mario.
Buenos Aires 6 de julio de 2016
Asunto: RE: Las guías gastronómicas y las de Pietro Sorba
Querido Mario, razones laborales están retrasando mis intervenciones en este intercambio epistolar.
Sin embargo, a vuelo de pájaro, te respondo que tenés razón en cuanto a que las guías escritas tienen un valor documental que no poseen las guías on line.
Un abrazo.
Buenos Aires 8 de octubre de 2016
Asunto: Sobre la cocina piamontesa
Héctor, querido amigo:
Creo que, a pesar de que no hemos agotado el tema sobre el bodegón y el restaurante porteño, hemos expuesto con claridad el recetario del primero y la evidencia sobre la existencia del segundo. De modo que me veo autorizado a proponerte un cambio de tema.
Me gustaría, ahora, entrar de lleno a desplegar tus ideas sobre la cocina piamontesa.
Un abrazo, Mario.
Ir a parte IV

sábado, 2 de junio de 2018

Prestigio social del hábito del mate (1887)


Los textos que se exponen a continuación fueron tomados del libro Vida y Costumbres en El Plata de Emilio Daireaux que publicó Felix Lajouane (1) en 1888(2). El ejemplar que consulté pertenece a la primera edición en castellano (hubo una anterior en idioma francés). La obra se compone de dos tomos. El primero lleva el título “La sociedad argentina” y el segundo, “Industrias y productos”. El Prefacio contiene sendas cartas de Bartolomé Mitre y Julio Argentino Roca con opiniones y comentarios sobre la edición francesa.
Emilio Honorio Daireaux nació en Río de Janerio en 1846 y falleció en París en 1916. Se recibió de abogado en la capital francesa y revalidó su título en Buenos Aires, donde ejerció la profesión durante más de 10 años. El autor afirma que el libro fue escrito para los países extranjeros con la finalidad de dar a conocer La República Argentina en ellos. Por su parte, la dedicatoria reza: “A mis hijos. Para darles a conocer y hacerles amar el país de su madre, donde nacieron”. El autor se radicó en Francia con su familia a fines del siglo XIX, aunque conservó propiedades en la Provincia de Buenos Aires cerca de la ciudad que lleva su nombre. Algunos de sus hijos se afincaron en La Argentina, administrando esos bienes.
Los fragmentos que se transcriben a continuación pertenecen al segundo tomo. El autor profesa una fuerte atracción por el mate. Expone los fundamentos de por qué considera que es una bebida con prestigio en todas las capas de la sociedad argentina y las razones por la que es desdeñada por algunos en las “reuniones de buena sociedad”.
Prestigio social del mate
“De todos los productos que este país promete, el más rico, el que tiene más asegurado el porvenir, cuyo presente es magnífico, es la yerba mate.
”Basta poner el pie sobre el continente sud-americano para darse cuenta, por la importancia del consumo que de él se hace, de la riqueza de la región de donde se extrae. En relación inversa es tan pequeña esta región como son grandes y están bien preparados para recibir una población muy densa los países donde el mate se consume.
”Los almacenes están llenos de yerba. No existe una sola casa de la América española en donde, por alguna parte, no hay un zurrón con doscientas libras, abierto, del cual se la saca; ni una choza que no guarde la provisión de algunos kilos. El tendero que no la tenga bien puede cerrar su establecimiento. El pastor que, de la llanura, vuelve á su hogar, el viajero que pasa, el labrador que ha concluido su trabajo ó que lo suspende por un momento de reposo, deben encontrar, completamente preparada, una infusión caliente, en el momento en que se presentan sin tener que pedirla ni aguardarla. Ningún pretexto se admitirá, ninguna excusa aceptable se atiende, nadie es tan pobre que no pueda procurársela, nadie es tan rico que pueda tener el derecho de desdeñarla. Ella establece el primer lazo social, proporciona á los que ningún motivo de contacto tienen, á los que no se conocen, un pretexto para el descanso común y para la conversación; acorta las distancias y suprime las divisiones sociales.
”El único reproche que puede hacérsele es el de acortarlas demasiado y suprimirlas mucho.
”Los que las desdeñan dicen que el salón ó la reunión de buena sociedad no es su sitio; se critica su vulgaridad y su manera de presentarse demasiado familiar.
”Que estos delicados dejen por algunos días su hogar, la ciudad que habitan, pronto habrán perdido estas prevenciones; antes que el gallo haya cantado tres veces, sin que siquiera, como es frecuente, hayan pasado una noche al raso, renegarán de sus teorías.” (3)
Notas y Bibliografía: 
(1) Prestigioso editor francés que publicaría, entre otras obra el libro Cocina Ecléctica de Juana Manuela Gorriti que vio la estampa en 1891.
(2) 1888, Daireaux, Emilio, Vida y Costumbres en el Plata, Buenos Aires, Feliz Lajouane.
(3) Ídem, tomo II, pp. 399-400.

La incipiente industria quesera en la Provincia de Buenos Aires(1887)


Los textos que se exponen a continuación fueron tomados del libro Vida y Costumbres en El Plata de Emilio Daireaux que publicó Felix Lajouane (1) en 1888(2). El ejemplar que consulté pertenece a la primera edición en castellano (hubo una anterior en idioma francés). La obra se compone de dos tomos. El primero lleva el título “La sociedad argentina” y el segundo, “Industrias y productos”. El Prefacio contiene sendas cartas de Bartolomé Mitre y Julio Argentino Roca con opiniones y comentarios sobre la edición francesa.
Emilio Honorio Daireaux nació en Río de Janerio en 1846 y falleció en París en 1916. Se recibió de abogado en la capital francesa y revalidó su título en Buenos Aires, donde ejerció la profesión durante más de 10 años. El autor afirma que el libro fue escrito para los países extranjeros con la finalidad de dar a conocer La República Argentina en ellos. Por su parte, la dedicatoria reza: “A mis hijos. Para darles a conocer y hacerles amar el país de su madre, donde nacieron”. El autor se radicó en Francia con su familia a fines del siglo XIX, aunque conservó propiedades en la Provincia de Buenos Aires cerca de la ciudad que lleva su nombre. Algunos de sus hijos se afincaron en La Argentina, administrando esos bienes.
Los fragmentos que se transcriben a continuación pertenecen al segundo tomo. El autor visita una estancia en el corazón de la Pampa Húmeda. Entre muchas otras observaciones que realiza, describe el experimento que en ella se realiza de producir quesos.
Porvenir de la industria quesera
“Penetremos con el dueño en una de esas estancias.
”Se halla situada en los confines de la Provincia de Buenos Aires. Nos lleva hasta la estancia uno de los ferrocarriles que parten de la capital hacia la pampa; al principio encontramos unos pueblecitos, muy cercanos entre sí los primeros, y en seguida no se hallan sino estaciones ó apeaderos en medio de la pampa, que acaso serán ciudades del porvenir, pero donde no hay por el momento nada que prometa para lo futuro, ni cosa alguna notable en su pasado. /…/. Cuatro ó cinco leguas median entre esos apeaderos, y apenas si hay en el espacio intermedio una que otra casucha de pastor.
”Al cabo de doce horas de camino y de cien leguas de pampa, llegamos á casa de nuestro estanciero. Su propiedad es muy grande y puede considerarse como modelo de las de su especie. Allí hay reunidos tres lotes de diez mil hectáreas, bajo una sola administración. /…/.
”El ferrocarril corta la estancia transversalmente, y tiene allí una estación.
”/…/.
”Nos resta examinar cuál es la influencia que pueden ejercer las condiciones climatológicas sobre esta envoltura, ó piel, y si la cría al aire libre aumentará el peso del cuero del Durham. En efecto, parece probado que posee suficiente resistencia al intento, puesto que en Inglaterra y Francia, por ejemplo en las regiones de Anjou y Normandía, el ganado de raza durham pasa las noches de invierno al aire libre, y no se le lleva al establo, ni aun cuando nieva. /…/.
”/…/.
”Rara vez se aprovecha la leche, que esta raza produce en tanta abundancia. Sin embargo, se ha comenzado, en la estancia en que nos hallamos, un ensayo para aprovecharla; allí hay cuatrocientas vacas durham, destinadas á fomentar una quesería, que se ha confiado completamente á algunos vaqueros franceses del departamento de Jura, que se encargan de todo el trabajo, dividiéndose las utilidades: hasta hoy la venta de leche es fácil y la oferta es inferior á la demanda, que se limita a los distritos vecinos.
”Es curioso ver estas cuatrocientas vacas de raza fina, cuyas formas recuerdan los más hermosos animales de las praderas normandas, donde cada uno tendría un valor de 80 á 100 pesos fuertes; pero aquí la fabricación del queso y la inteligencia de algunos hombres podrá sacar por cabeza, todos los años, una suma superior á su actual valor venal” (3)
Notas y Bibliografía: 
(1) Prestigioso editor francés que publicaría, entre otras obra el libro Cocina Ecléctica de Juana Manuela Gorriti que vio la estampa en 1891.
(2) 1888, Daireaux, Emilio, Vida y Costumbres en el Plata, Buenos Aires, Feliz Lajouane.
(3) Ídem, tomo II, pp. 211- 212, 217-218.

sábado, 26 de mayo de 2018

Cómo leer un recetario lejano (cont.)


He emprendido el ensayo de algunas reflexiones de cómo leer un recetario antiguo o perteneciente a otra tradición culinaria. He publicado una primera parte… se va la segunda.
Parte II: reflexiones para el crítico gastronómico
que puede aprovechar el cocinero
(ediciones impresas)
III El problema de las ediciones impresas
Hay una fuerte tendencia, en la producción editorial, a descuidar la datación de los libros que se editan. En la publicación de viejos recetarios, este fenómeno es significativo y genera un gran problema al investigador, la dificultad de datar las fórmulas de las recetas que consulta.
Ya es un problema que la primera edición de recetarios nuevos carezca de fecha. Personalmente lo resuelvo, haciendo referencia a la fecha en que lo he adquirido. (1) Pero hay un problema mayor cuando se trata de un libro que reedita un viejo recetario, tiene su pie de imprenta, pero carece de indicación de la fecha del original que se está reproduciendo. En ese caso, busco información indirecta y formulo una datación estimada
Con todo, el problema es crucial con los recetarios que han tenido varias ediciones por más de cuarenta o cincuenta años. Los recetarios que tienen estas características editoriales han sido modificados por los autores a lo largo del tiempo y, si uno cuenta con distintas ediciones y alguna de ellas no tiene la datación correcta, el problema se hace más complejo. Pondré algunos ejemplos.
Marta
Poseo una edición del libro de cocina tradicional argentina de Marta. Fue publicada por la editorial Distal en 2010. El diseño utilizado para presentar el texto parece sugerirnos que se trata de una reproducción facsimilar; ¿a qué edición de la obra corresponde? La página de información legal asegura que es la segunda edición bajo el copyright de Distal S. R. L., pero nada nos dice acerca de qué edición, de las que se imprimieron mientras el copyright estuvo en manos de la autora, se tomó el texto. (2)
El volumen que tengo abierto ahora contiene un prólogo que, por su contenido, sólo puede ser atribuible a Marta (seudónimo con el que Mercedes Cullen de Aldao firmó la obra), aunque no tiene ni fecha ni firma. En él, se nos informa que la primera edición se dio en enero de 1914 y que el libro que tenemos frente a nosotros es una versión aumentada del original. Buscando en los sitios de la Internet en donde se ofrecen libros a la venta la edición más reciente que encontré es de 1957, tal vez sea la última que se publicó en vida de la autora. De modo que, provisoriamente asumo que el recetario de Marta que habitualmente consulto es el de 1957. Conclusión endeble en sus fundamentos y pobre en sus consecuencias, por cierto; pero que permite afirmar que, leyendo ese libro, no estamos frente a un recetario de 1914.
La perfecta cocinera
Tengo dos ediciones de La perfecta cocinera argentina de Teófila Benevento (seudónimo de Susana Torres de Castex). (3) Según la opinión generalizada de los investigadores su primera edición es de fines del siglo XIX y la última es la de 1940. (4)
El ejemplar impreso que tengo pertenece a esta última edición que publica la señora Susana Castex de Apellanz (hija de la autora) en beneficio de las obras del Divino Rostro. La particularidad de este volumen consiste en los siguientes atributos: 1) Es el primero en que se devela la identidad de la autora, 2) Esta edición es presumiblemente posterior a su muerte porque la portada anuncia que la obra es propiedad de Susana Torres pero su hija lo cede en beneficio de la congregación arriba nominada y 3) por esta última circunstancia, parece ser la última versión intervenida por la autora.
Ignoro si se han realizado ediciones posteriores, pero provisionalmente diremos que no porque no he encontrado referencias a ella.
Entre otras cosas interesantes, aparece la receta más antigua que encontré del revuelto gramajo (la fórmula se presenta bajo el título “Huevos a lo Gramajo”). (5) La descripción que hace del plato coincide con los testimonios de Alejandro Maglione y Martín Carrera, de modo que podemos aquí proclamar su rigurosa ortodoxia. (6)
Para un historiador esta presencia es muy interesante porque nos da una fecha límite sobre la creación del plato, es anterior a 1940. Si pudiéramos encontrar la última edición más antigua del recetario en la que el plato no aparece, tendríamos un rango mucho más preciso para datar la aventura gastronómica de Arturito Gramajo.
He adquirido otra edición del recetario. Lo hice bajo el formato de libro-e publicado por la editorial Signo Vital. (7) Aunque no sea la última en que el plato no aparece, puede darnos un primer rango provisional que es mucho más que no tener nada, claro está.
Ojeo la obra y veo que tiene 629 recetas (la cuenta es fácil porque la piezas del libro están numeradas) contra las 1052 del recetario de 1940. Sí, la de Signo Vital ha sido tomada de una edición anterior… Busco y, efectivamente, el revuelto gramajo no está. En vano continúo mi búsqueda en la página de información legal sobre la edición a partir de la cual fue tomada la que tengo frente a mis ojos. Intenté consultar con la gente de Signo Vital y no supieron informarme.
Describo con más detalle. Esta sección de la obra reproduce la tapa del libro de color rojo, con idéntico diseño de la de 1940, salvo que esta última es verde. En la página siguiente, se nos informa que la edición es de 2013 y sus derechos reservados pertenecen a Signo Vital. En la siguiente, hay un video en el que Adriana Oyarzabal, integrante de la editorial, presenta el libro diciendo que fue escrito a principios del siglo XX, sin precisar el año.
Es muy probable que la edición de la que fue tomada la obra coincidiera con expresión de la señora Oyarzabal; pero ¿Qué significa “principios del siglo XX”? ¡Qué frustración! Esta edición no me sirve para nada porque no la puedo comparar con la de 1940, la única edición sobre la que tengo certeza.
El arte de cocinar
Otro caso similar es el del recetario de la Congregación de Hijas de María y Santa Filomena de Tucumán. En este caso es más grave que el anterior porque ha sido publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Tucumán (EDUNT) que no debiera permitirse este desbarranque académico. (8)
El ejemplar que poseo fue impreso en 2011 y en la página de información legal se lee “6ª edición (reimpresión)”; pero en ningún lugar se nos informa cual fue el año en que esta edición fue impresa por primera vez (el copyright sólo nos dice que los derechos pertenecen a la Congregación religiosa que figura como autora y a EDUNT, pero no indica los años en que se reservaron esos derechos).
El libro contiene el “Prólogo a la sexta edición” firmado por María Celia Bravo, el “Prólogo a la primera edición” firmado por Juan B Terán, la “Introducción” y la “Introducción a la cuarta edición” ambas firmadas por la señora Amalia Prebisch de Piossek. Ninguna de las cuatro piezas se encuentra datada.
En la primera solapa, la EDUNT nos informa:
El arte de cocinar es el primer libro de recetas de cocina del norte argentino. Su primera edición data de 1920 y lamentablemente casi no se conservan ejemplares de esta primera tirada. En el transcurso de esa década se realizó una segunda edición y en 1931 hubo una tercera, ambas agotadas. En estos casos la iniciativa perteneció a la Congregación de Hijas de María y Santa Filomena de Tucumán. En 1974, la Universidad Nacional de Tucumán se involucró con esta obra al publicar la cuarta edición y las sucesivas hasta el presente.”(9)
Sin embargo, no nos dice si la 4ª edición reproduce literalmente la 3ª o, si el hecho de que la Universidad Nacional de Tucumán se haya involucrado, supuso una actualización de la obra en 1974. Tampoco nos dice si hay diferencias entre la 4ª y la 6ª edición.
El dato no es menor porque, por ejemplo, encontramos la receta de salsa golf y, si tuviéramos esta constatación temporal que estoy buscando, podríamos contar con una prueba indirecta de la creación de esta salsa por Luis Federico Leloir en la tercera década del siglo XX como afirman los distintos indicios con que contamos. (10) (11)
De modo que si conjeturo, sólo con carácter provisional, que la 4ª edición expone una versión actualización de la obra, puedo establecer que el tiempo transcurrido desde la creación de la salsa es suficiente como para que su difusión en todo el país haya permito la inclusión de su receta en este libro. El lector, puede imaginarse que si la edición de la EDUNT reprodujera literalmente la 1ª edición 1920, el relato de la creación marplatense debida a nuestro Premio Nobel en Química se desmoronaría como castillo de naipes frente al menor soplido… y que estaríamos sobre el filo, si la receta estuviera contenida en la edición de 1931.
Fuera del caso puntual, no contar con ese dato es crucial para saber si este recetario nos está hablando de la cocina de los años treinta o de la de los setenta del siglo pasado.
Conclusión
El descuido editorial nos deja sin anclajes temporales en cualquier obra que se edite. Ese anclaje temporal es fundamental para caracterizar un momento en la evolución de una determinada tradición culinaria en su conjunto, tema que va mucho más allá de los ejemplos concretos que he puesto para datar la aparición de un plato particular.
El tema es especialmente agudo, como lo he afirmado arriba, en aquellas obras que han tenido sucesivas ediciones por espacios mayores a medio siglo y que los autores han ido modificando a lo largo de los años.
A los historiadores nos gustaría tener certezas temporales. Un ejemplo para alentar nuestra esperanza es la edición del clásico libro de Reboul sobre cocina provenzal. Allí podemos saber con certeza que esa obra fue editada en 1910 y que la edición de 1989 que tenemos entre manos es un facsímil del original sobre el que no se han operado modificaciones. (12)
Notas y referencias:
(1) Por ejemplo: S/D, S/indicación de autor, Profumi e sapori della cucina siciliana, Milano, Grafiche Milan Cards snc. (adquirido en Taormina en 2015).
(2) C 1957, Cocina tradicional argentina por Marta, Buenos Aires, Distal, nueva edición de La cocinera criolla, facsímil de una edición más moderna (no indica fecha), 2010 (1° edición 1914).
(3) 1940, Benavento, Teófila, La perfecta cocinera argentina, Buenos Aires, Escuela Taller Divino Rostro, 1° edición de 1894 y S/D, Benavento, Teófila, La perfecta cocinera argentina, Buenos Aires, Signo Vital, 2013.
(4) Paula Caldo sostiene que la primera edición es de 1888 (2013, Caldo, Paula, “Leer, comprar y cocinar. Una aproximación  a los aportes de los recetarios de cocina en el proceso se construcción de las mujeres amas de casa y consumidoras. Argentina 1880-1940, en Seminário Internacional Fazendo Gênero 10 (Anais Eletrônicos), Florianópolis). Patricia Aguirre cita una edición de 1895 (Ed. Peuser) (2010, Aguirre, Patricia, “Comida, cocina y consecuencias: la alimentación en Buenos Aires”, Torrado, Susana (Comp.), Población y Bienestar. Una historia social del siglo XX, Buenos Aires, EDHASA, Tomo 2, pp. 468-503.).
(5) 1940, Benavento, Teófila, Op. Cit., pp. 150-151.
(7) S/D, Benavento, Teófila, La perfecta cocinera argentina, Buenos Aires, Signo Vital, 2013.
(8) 1974, Congregación de Hijas de María y Santa Filomena de Tucumán, El arte de cocinar, San Miguel de Tucumán, Universidad Nacional de Tucumán, 6ª edición (impresión) de 2011, pag. 106.
(9) Ídem, primera solapa.
(10) Ídem, pag. 106.
(11) 2017, Aiscurri, Mario, “Salsa Golf”, en El Recopilador de sabores entrañables, leído el 21 de abril de 2018 en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com.ar/2017/09/salsa-golf.html.
(12) 1910, Reboul, J. B., La cuisinière provençale, Marsella, Éditions Tacussel, 1989.


jueves, 24 de mayo de 2018

La cocina en el Valle Calchaquí – índice


Dos viajes al Valle Calchaquí en octubre de 2014 (vacaciones), mayo de 2015 (jornadas de cocina con pimentón en Sala de Payogasta) y en mayo de 2016 (producción de vinos caseros en el Valle) me permitieron indagar, con algún detenimiento, sobre la producción de alimentos locales y el desarrollo de ideas gastronómicas propias, tanto las tradicionales como las innovadoras. Como resultado de ello, he producido una serie de notas críticas y una buena recopilación de recetas.
 
 La imágenes pertenecen al autor
Estos artículos alcanzan coherencia con las sencillas herramientas de abordaje a la cocina regional argentina que desarrollé hace algún tiempo. De modo que incluiré los artículos donde las expuse en el listado de enlaces que expongo a continuación.
El índice concluye con las notas de viajero que tomé en las tres experiencias y los artículos sobre el tema de Daniel Fernández y José Fernández Erro publicados en La columna de los amigos de El Recopilador de sabores.
Cocina argentina: el país y sus regiones (29/03/14 a 10/05/14):
·        Parte I
·        Parte II
Cocina con pimentón en Payogasta (04/04/15 a 06/05/15):
Cocina en el Valle Calchaquí (15/08/15 a 14/11/15)
·        Pastel dechoclo de Elsa
Cocinando con pimentón en Payogasta (09/01/16 a 16/01/16):
Notas de viaje por el Valle Calchaquí en octubre de 2014 (01/08/15 a 02/01/16)
·        Brindamos por Cafayate
·        Como llegar hasta La Poma
·        Ciudad de Salta
·        Buenos Aires, el regreso
Notas de otros viajes en 2015 y 2016
Los amigos escriben sobre el Valle Calchaquí (21/11/15 y 28/11/15)