sábado, 12 de enero de 2013

Pollo con manzanas de la tía de Elena


La receta es verdaderamente sencilla, no pude imaginarme el producto final de sólo leerla. Pero detenerse en la lectura original es un placer de otra naturaleza, la gracia y la picardía con que Elena, en evidente entonación cordobesa, nos cuenta como cocina el pollo que le enseñó a preparar su tía.
Referencia de la imagen(1)
El plato es sencillo, reúne la condición de ser económico, gustoso y nutritivo. Sin embargo, imagino que en otra época en que el pollo era caro, sería una receta reservada a celebraciones especiales. En el gusto de la comida de mi infancia, incluso, habría tenido una aire de refinamiento difícil de aceptar (lo de agregarle azúcar al pollo, digo). Pero todas estas son elucubraciones personales. Elena prepara el pollo con manzanas porque es fácil y rico... y porque se lo enseñó su tía. 
Pollo con manzanas
Fuente (fecha)
Elena Novo (Córdoba, 27 de Enero de 2012), se la enseñó su tía.
Ingredientes
Pata muslo generosa desgrasada, pero con la piel, para mejor sabor.
Manzana a gusto verde o roja da igual.
Azúcar.
Sal
Limón
Aceite para humedecer fuente que irá al horno.
Por porción se sirve una pata muslo con una mitad de manzana (esto para calcular rendimiento por persona).
Preparación
1.- Después de sacar grasa al pollo, lo bañás en sal y jugo de limón, con las manos le pones eso por dentro y fuera de la piel, como quién baña, también a gusto y piacere, lo que te guste imaginar!!!
2.- Luego partís en dos la manzana/s y le sacás con un cuchillo el nudo de semillas y tronco que se esconde dentro, y tratá de no desfondarla, porque ese hueco será rellenado hasta cubrir al ras la manzana (que recuerda partiste en dos) con azúcar. Si la desfondás se te va a quemar el caramelo en el horno y larga humo! Así que tratá de no desfondar la manzana y si no parchala con un poquito de manzana de arriba, rellenás con azúcar, decía, y listo!
3.- Disponés en la fuente, que previamente humedeciste con aceite a fin que no se pegue en la cocción, el pollo! Disponés, te decía, cada pata muslo y en el medio la mitad de la manzana, y así todas las porciones que hayas decidido hacer. 
4.- Al horno!!! y prendé el ventilador!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! te aseguro que tarda, a fuego lento, bastante en hacerse el pollo más que la manzana con el azúcar, espiá a los 20 minutos porque cuando el pollo lo veas cocinado ya está todo listo para comer!!!!!!!!! y LISTO EL POLLO!!!!!!!!!!


Notas y Referencias:


Matambre tiernizado en leche


Acierta, Elena, en su creencia final. Este es un plato popular.
Referencia de imagen(1)
El matambre es un corte de carne difícil porque si no está bien cocido puede tomar una textura indigerible, o extremadamente duro o extremadamente elástico. Por eso las técnicas preferidas son: un hervor prolongado, si se lo prepara relleno y enrollado, y una parrilla morosa que ha propiciado un primer impacto calórico fuerte y que ha decidido esperar la emergencia de la ternura con paciencia franciscana.
Alfio Araujo, tonadero sanrafaelino, me enseñó a preparar el matambre a la pizza en una parrilla. Estábamos en el patio bajos las estrellas del sur de Mendoza. Orión anunciaba con su saludo amenazante que el verano había estallado en plenitud y que nos protegería de la furia con que nos miraba Aldebarán. La guitarra bien templada, las brasas a casi a punto y la salsa de tomate con orégano y el queso cuartirolo esperando en la heladera. El Alfio desparramó la brasas, puso el matambre con la grasa para arriba bastante cerca de las brasas y unos minutos después subió la parrilla. Cuecas y tonadas, canto y guitarra y el matambre esperando sólo en la parrilla hasta lograr su punto. Cuando “el vino dentró a mermar”, el Alfio se paró, vació parte de la damajuana que estaba bajo la mesa en la jarra, brindó por su cuñado y se dirigió a la batea. Llenó el piletón de agua fría y me dijo “para que el matambre salga bien hay que asustarlo”. Fue a la parrilla, tomó la pieza con dos tenedores y la sumergió en el agua. Con menos de un minuto, estuvo satisfecho. “Ya está bien asustado”, dijo. Volvió el matambre a la parrilla, esta vez sobre la grasa, lo arrimó a las brasas lo más que pudo. Cinco minutos después agregó sobre la carne la salsa de tomates y el queso. Cuando el cuartirolo estuvo derretido, el matambre, la pizza de matambre llegó a la mesa sobre una fuente enorme. Hubo silencio y, cuando la fuente quedó vacía, volvieron las tonadas.
En la pizzería El Cedrón de Mataderos, el matambre arrollado sale humeante del spiedo, después de girar en el tío-vivo por un tiempo prolongado.
Ahora bien, ¿cómo se logra la ternura del matambre en el horno? Obviamente con leche... pero también con las prescripciones que Elena nos explica como hacerlo para que no nos caiga pesado. Este plato, pero con  matambre de cerdo es un clásico en los bodegones porteños.
Matambre tiernizado al horno
Fuente (fecha)
Elena Novo (Córdoba, 27 de Enero de 2012). Se lo vio hacer a su padre.
Ingredientes
Matambre.
Leche.
Sal.
Orégano.
Ajo.
Perejil.
Preparación
1.- En fuente para el horno, poné leche, sea entera o la que desees, condimenta a gusto menos pimienta!!! la pimienta debe estar en la mesa porque frita es peor o cocinada de la forma que sea, te patea al hígado!!!! cruda no hace mal!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! echelé pimienta cruda a lo que quiera que no hace mal!! por eso condimenta lo que quieras cuando servís la comida en la mesa!!! 
2.- Volviendo al matambre, para que no haga tanto daño, sacar la grasa es lo mejor, ya que el resto de grasa que siempre quedará un poco, al calentarse se derrite... ¿Has visto lo que pasa cuando se enfría la grasa en la parrilla de un asado ya hecho? Se endurece... Bueno... eso sucede cuando comemos puchero o cualquier carne hervida! En el juguito va la grasa camuflada!! llega al estómago y allí se endurece!!! el hígado se revela y al no querer procesarla ordena al estómago expulsarla.!!! y como esta funcionando a todo esto el nada simpático para simpático, nosotros no podemos decir nada!!! porque el estómago manda!!!
Entonces aclarados los efectos colaterales de esta receta, reducir toda la grasa posible del matambre, aunque veas que pierde casi la mitad del peso!!! Recuerda que toda la carne tiene lo que sería el colesterol nuestro! es decir, algo de grasa en la carne roja! Con esa grasita será suficiente para dar sabor y que no nos caiga tan pesado! 
3.- Listo... leche dos centímetros de alto por toda la superficie de la fuente; condimenta la leche, con orégano, perejil, ajo, etc., a gusto, el matambre desgrasado bien salado, cortado en bifes finos de espesor, y listo! al horno!!
4.- Después de 15 minutos chequeá su cocción y cuidá  que no se quede sin leche por evaporación (en ese caso agregale más). La leche enternece el corte de carne de que se trate!!! 
5.- Servir con guarnición a gusto, si ves que el hígado andará castigado, alguna guarnición que pueda quedar bien con limón le vendrá muy bien al hígado!!  Esta receta la hace mi viejo, no se de donde la saco él! pero me parece que es conocida popularmente.
Notas y Referencias:


sábado, 5 de enero de 2013

¿Qué se cocina en las familias argentinas hoy? I: Las asociaciones lícitas de Elena Novo (Córdoba de la Nueva Andalucía)


En el Documento Base del proyecto Turismo Cultural en América Latina y el Caribe, la UNESCO define a las recetas de cocina como un bien cultural tan valioso como un monumento.(1)
Imagen (2)
El tema no es menor y está relacionado con el concepto de patrimonio intangible como califica esa organización a la cocina. Pero ¿quién determina qué receta forma parte de ese patrimonio? Marcelo Álvarez, en el texto citado, sostiene que hay que admitir la aleatoriedad de la constitución del patrimonio, para que este tenga la mayor amplitud y contenga las experiencias de todos los sectores sociales. En ese sentido, selección y preservación del patrimonio es una actividad social que no sólo incluye a los “especialistas”, sino a todos los actores sociales que lo generan y producen.
¿A qué viene esta cháchara?
Todos conocen mi obsesión por exponer la identidad de la cocina argentina... es el motorcito de estas recopilaciones. Busco, leo, pruebo, formulo selecciones y un largo etcétera. Pienso que la recopilación de ese patrimonio nacional se nutre de tres vertientes: aquellos platos que tienen vigencia, es decir, que se siguen preparando en nuestros días, aquéllos que se han perdido en el pasado pero pueden recuperarse y los que se pueden crear con los productos autóctonos.
Encontrar los platos que tienen vigencia hoy es, en mi opinión, el más significativo de los tres porque no sólo permite rescatar aspectos tradicionales, sino también incorporar los nuevos, los que son producto de la creatividad de los cocineros o de una apropiación colectiva de distintos sectores social, como ocurrió con la pizza en su momento. Estas vertientes es el centro de las búsquedas que emprendo y que indefectiblemente terminan en la recopilación de recetas que sólo publico si las he practicado. Es decir, publico lo que cocino con mayor o menor asiduidad porque, en la incorporación de una receta a estas colecciones, es para mí indispensable el ritual de llevarla de un papel o de un relato a la mesa familiar a través de mis manos.
Pero si aceptamos que la cocina es una producción colectiva, no alcanza con venerarla desde una posición individual. Tengo el deber, placentero por cierto, de usmear en otras cocinas familiares. Por eso me formulo la pregunta del epígrafe: ¿qué cocinan los argentinos hoy?
La consecuencia inmediata de esta actitud me lleva a no establecer siempre una dirección de búsqueda (v. g., que platos de la cocina armenia se preparan en las familias de esa colectividad en La Argentina), sino a estar abierto a los hallazgos casuales, a los aromas que entran por la ventana.
En ese sentido, Elena Novo me dio una lección con esta carta.
Elena Novo
Fecha: 4 de enero de 2012
Asunto: Receta...
Te mando una nueva que descubrí hace unos días!!!
Veras... yo aprendí a cocinar a la fuerza, cuando me encontré constituyendo mi propia familia que, después de una resta, en breve, llegamos a 4 (tres niños, ya medio viejitos, y yo) y, como siempre trabajé y milité, la cocina tenía que reunir: menor tiempo, nutrición-salud, menor costo, y practicidad en preparación. Estas cosas se me hicieron hábito...
Ingredientes: pechugas de pollo (un par o las que tengas) ajo, perejil, manteca/margarina.
“/.../.
Espero la hagas y me cuentes como te fue!!!
La próxima es pollo a la manzana!!! Refácil!!! Ésta me la enseño una tía!
Recetas cooordobesas... no sé!!! Yo miro Cocineros Argentinos,(3) la verdad que las comidas típicas casi no las sé hacer
Elena.”
Intrigado le pregunté a Elena de dónde había sacado la respuesta. El 27 de Enero de 2012, me lo explica con gracia cordobesa:
/.../ en Cocineros Argentinos, programa de TV Pública, que me encanta, por el estilo me parece excelente programa, muy novedoso por lo cálido y ágil, ahí he visto muchas variantes de condimentos de carnes, etc. La receta surgió de un sobrante de muchas pechugas de pollo, dado que para Navidad compre varios para usar solo sus pata muslos!!, y en Cocineros Argentinos, los lunes, hacen un aplique de todas las sobras del finde!!! Costumbre que me recuerda a mi mamá, de quién mi viejo (por el anhelo de ella de ser la primera en ahorrar), gastándola (cargándola o no sé cómo dicen allá), decía que había aprendido a hacer los bizcochuelos amagando con echarles un huevo!!! Ja ja já (todos los bizcochuelos llevan huevo! de ahi color amarillo!). Bueno, decía, estaba en frente de esas pechugas... que salieron de la heladera... y de ahí también el limón y los ajos... y por esas asociaciones lícitas, terminaron revolcados y, por eso...
al horno!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!... ¿O ese era el final de otra asociación.... hum hum hum...”
Me imagino a Elena frente al televisor, alternando miradas con las pechugas y creando el plato. ¿No es un ejemplo, acaso, de una capacidad de razonamiento superior, despliegue de creatividad pura, percepción sensorial profunda? Esa es la superioridad de la cocina con respectos a otros desarrollos mentales categóricos.
Aquí tenemos las recetas de Elena y sus respectivas fuentes: pechugas depollo enlimonadas (creación propia), pollo a la manzana (aprendida de la tía) y matambre al horno con leche (“Esta receta la hace mi viejo, no se de donde la saco él! pero me parece que es conocida popularmente.”).
Notas y bibliografía:
(1) 2005 Álvarez, Marcelo, “La cocina como patrimonio (in)tangible” en AAVV, La cocina como patrimonio (in)tangible, Primeras jornadas de patrimonio gastronómico, Buenos Aires, Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pp. 11-25.
(3) Programa de la Televisión Pública Argentina que se emite todos los días al mediodía. Es un equipo de cocineros que conduce Guillermo Calabrese (Director del Colegio de Cocineros Gato Dumas de Buenos Aires) y expone recetas de cocina argentina sin alarde de nacionalismo ni vocación de establecer un inventario de nuestro patrimonio intangible.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Canelones a la Rossini

Historias pueden contarse muchas; pero estarán casi siempre rodeadas de preguntas sin respuesta. ¿Fue Giocchino Rossini el inventor de los canelones que llevan su nombre? No he obtenido información suficiente para responderla con lo que me sumergiré en la receta sin indagar demasiado sobre su origen.
Este es un plato típico del recetario de los bodegones porteños de medio pelo. Puede haber llegado a La Argentina tanto por las familias italianas como por las españolas porque se trata de una preparación europeizada. La adopción de la denominación, o la preferencia por ella antes que un simple “canelones con salsa blanca”, parece estar vinculada a una pretensión de refinamiento. En casa, rara vez comíamos canelones, pero siempre iban con rellenos de acelga y jamón cocido y cubiertos con salsa de tomates. Alguna vez, en alguna ocasión especial, creo haber comido canelones con salsa blanca, pero no estoy seguro. La complejidad del plato, la presencia de la salsa blanca y su inclusión en el recetario de doña Petrona me hablan de una comida que en los hogares, era pensada para esas ocasiones especiales que evoco; me hablan de un plato apropiado por una clase media con vocación de ascenso social.
Con relación a su preparación, hay acuerdo general en materia de cómo debe ser la masa y de que el plato debe presentarse salseado con bechamel y gratinado; sin embargo, hay algunas divergencias con relación al relleno. Aquí cortaremos por lo sano y le adjudicaremos rango de receta ortodoxa a la que publica doña Petrona con algunas variaciones que ya veremos.(1)
¿Por qué elijo esa receta? En primer lugar, porque es el primer registro de canelones en los recetarios de que dispongo. Además, porque entraña cierta dificultad en el presente. Es difícil conseguir seso de vaca, pero se lo puede reemplazar, como veremos, por pechugas de pollo. En otras versiones, más usadas en la actualidad, se ha adoptado una simplificación que le da una vuelta de tuerca interesante a los canelones, reemplazando la masa de harina por panqueques.(2) Aunque, a decir verdad, esta variación ya fue prevista por doña Patrona.
Pero vayamos por pasos, ésta es la receta de doña Petrona:
Canelones a la Rossini
Fuente (fecha)
1934, Gandulfo, Petrona C. de, El libro de doña Petrona, Buenos Aires, 1958, edición 52°.
Ingredientes
Relleno:
1 cucharada de manteca.
1 cucharada de cebolla.
1 seso de ternera.
2 cucharadas de vino blanco seco.
1 taza de salsa blanca espesa.
1 cucharada de queso rayado.
2 latitas de paté de foie-gras.
2 yemas.
Sal.
Pimienta.
Nuez moscada rallada.
Masa:
400 g de harina.
1 huevo.
1 pizca de sal.
Agua fría.
Varios:
Queso rallado.
Salsa blanca.
Manteca derretida.
Preparación
Relleno:
1.- Dorar en la manteca la cebolla picada finita.
2.- Añadir el sesito cocido de antemano y también muy picado. Saltear todo ligeramente.
3.- Añadirle el vino blanco seco.
4.- Retirar después del fuego. Agregarle la salsa blanca, el queso, el paté de foie-gras, las yemas, sal, pimienta y un poquito de nuez moscada (creo que, obviamente, habrá que mezclar todo).
Masa:
1.- Poner en la mesa, en forma de corona, la harina. En el medio el huevo, una pizca de sal y el agua fría.
2.- Unir todo, formando una masa más bien algo blanda. Alisarla bien, amasándola.
3.- Estirarla, dejándola lo más fino que se pueda.
4.- cortarla después en pedazos cuadrados de más o menos 10 cm de lado.
5.- Cocinarlos en agua hirviendo con un poco de sal.
6.- Una vez cocido pasarlos por un colador, echarles un chorro de agua fría, escurrirlos y colocarlos en una mesada espolvoreada con queso rallado.
Preparación del plato:
1.- Poner sobre cada cuadrado de masa un poquito de relleno.
2.- Arrollarlos y ponerlos en una fuente que pueda ir al horno y a la mesa.
3.- Cubrir con salsa blanca liviana, espolvorear con queso rallado, rociarlos con manteca derretida y poner en horno caliente para gratinar.
Comentario adicional de doña Petrona:
Se pueden preparar con crepes.
Ahora, vayamos por las variantes. Me pareció muy interesante esta propuesta de Donato De Santis para enriquecer la masa:
Masa para canelones
Fuente (fecha)
Donato De Santis, Donato.(3)
Ingredientes
Yemas de huevo: 6 unidades 
Agua: Cantidad necesaria 
Sal: Cantidad necesaria 
Clavo de olor: 1 unidad 
Nuez Moscada: Una pizca 
Bayas de enebro: Una pizca 
Canela en polvo: Una pizca 
Harina 0000: 300 g 
Preparación
1.- Machaque las especias hasta reducirlas a polvo.
2.- Mezcle la harina con las yemas, las especias y un poco de agua hasta obtener un bollo de masa lisa.
3.- Cubra con un film y deje reposar 30 minutos.
4.- Estire la masa hasta obtener una lámina de 1 mm de espesor.
5.- Corte la masa en cuadrados de 20 cm de lado.
6.- Cocine en tandas en abundante agua salada en ebullición.
7.- Enfríe en agua helada y luego escurra sobre un lienzo húmedo.
Y aquí va el relleno alternativo, con pechugas de pollo, de Fernando Trocca:
Relleno de canelones a la Rossini
Fuente (fecha)
Fernando Trocca.(4)
Ingredientes
Laurel: 1 hoja.Limón: 1. Pechugas de pollo: 2 unidades.Perejil a gusto.Pimienta en grano a gusto.Ajo picado:  3 dientes.Coñac: 50 cc.
E
chalotes: 2 unidades.
Hígados
de pollo:  200 grs.Manteca  50 g.
Apio: 1 tallo.Cebolla: 1. Crema de leche: 1 taza.Espinacas: 100 g.Jamón cocido en fetas: 100 g.Panceta: 100 g.
Preparación
Pechugas:
1.- Cocinar las pechugas de pollo en un caldo con agua, laurel, rodajas de limón,  hojas de perejil y granos de pimienta.
Espinacas:
1.- Saltear en un costado las espinacas blanqueadas y picadas con 1 diente de ajo picado.
Paté de foie:
1.- Sellar los hígados de pollo en una sartén con aceite de oliva.
2.- Agregar los echalotes y el ajo picado.
3.- Una vez dorados agregar la manteca y flambear con el coñac. Seguir cocinando.
4.- Procesar la mezcla hasta obtener una pasta homogénea.
Relleno:
1.- Sudar en una sartén con aceite de oliva, los vegetales y la panceta cortada  en bastones.
2.- Agregar ajo picado.
3.- Desmenuzar el pollo y agregarlo a la preparación.
4.- Sumar jamón cocido picado.
5.- Agregar las espinacas saltadas.
6.- Añadir la crema, y el paté.
7.- Dejar enfriar antes de rellenar los canelones.
Notas y referencias:
(1) Gandulfo, Petrona C. de, El libro de doña Petrona, Buenos Aires, 1958, edición 52°, pp. 155.
(2) 2010, Berreteaga, Choly, Cocina fácil para la mujer moderna -edición aniversario 35°-, Buenos Aires, Editorial Atlántida, 1° edición 1975, pp. 76.
(3) De Santis, Donato, “Donato cucina”, emitido por la señal El Gourmet, leído el 11 de abril de 2012 en http://elgourmet.com/receta/1768-cannelloni_alla_valdostana_canelones_de_queso_del_valle_de_aosta.
(4) Trocca, Fernando, “Trocca a la Fontán”, emitido por la señal el Gourmet en 2011, leído el 12 de abril de 2012 en http://elgourmet.com/receta/15802-canelones_a_la_rossini  

sábado, 22 de diciembre de 2012

Suprema a la maryland

Este artículo tiene una revisión
Se trata de uno de los auténticos platos de los bodegones porteños. ¿Cuál es su origen? La pista más importante sobre el carácter criollo (fusión y mestizaje) de esta preparación me la dio un texto de Horacio Caride Bartrons, publicada el 23 agosto de 2011 en el blog Saboogle.(1)
Para el autor del artículo, las supremas a la maryland forman parte de la animada y plural tradición culinaria de Buenos Aires. Le voy dar la palabra para que nos explique por qué defiende la identidad porteña de esta receta:
Al parecer su origen está en el estado homónimo de la Unión, según puede constatarse en la receta del Maryland Chicken, que suele servirse empanado, frito, con papas ídem y con una salsa de crema. No obstante estoy en condiciones de declarar que la maravillosa creación es porteña. La crema ha mutado en bechamel con choclo, parecida a la humita, las papas fritas, aquí son las sofisticadas “paille” (o “pay”) que posiblemente vengan de Austria; se le ha adosado morrones asados y jamón cocido o, mejor aún, panceta. El rasgo distintivo del plato, la banana frita, tan común en otras tradiciones gastronómicas como la colombiana o la cubana, aquí surge rara e impar, en el único plato de la cocina argentina (que yo conozco al menos) que la lleva como ingrediente identitario.”(2)
He buscado, he consultado y he encontrado, después de mucho buscar, una receta de pollo asado a la maryland... veamos:
Una receta muy popular en Estados Unidos es el pollo asado a la Maryland, que se suele hacer mucho y es un plato sencillo de hacer y con unos ingredientes muy simples. Para hacer este plato en casa, aunque siempre es mejor probarlo en Estados Unidos, necesitaremos un pollo cortado en diferentes trozos, así como un poco de salsa bechamel, pimienta, 1 cebolla, un poco de perejil, mantequilla o aceite, un poco de harina y por supuesto pimienta, que no debe faltar, ya que le dará el toque necesario a este rico plato americano.
Lo primero que vamos a hacer es dorar el pollo, sobre todo por su cara externa, por lo que en un recipiente, ya sea una sartén o una cazuela de barro, doraremos el pollo con un poco de mantequilla. Cuando esté dorada la piel, lo pondremos en la cazuela con la cebolla para que se haga todo. Unos 20 minutos después agregamos la salsa bechamel, para que poco a poco tome cuerpo el plato. Posteriormente vamos agregando el perejil, pimienta, un poco de harina y demás.
Cuando tenga el punto exacto que nos gusta, entonces lo apartamos y lo llevaremos a gratinar al horno, para que la piel siga crujiente y tome un aspecto dorado, que realmente impresionará. No hace falta hacer nada más para conseguir un plato muy parecido a la receta americana, aunque como siempre nos encontramos con variedades, pero es un plato muy bueno, recomendable para disfrutar. Ya ven que no todo son hamburguesas en Estados Unidos.”(3)
Como puede apreciarse, tenemos dos recetas de pollo a la maryland. En una se prepara sólo con supremas que van empanadas y fritas; en la otra, se usa el pollo entero guisado sin empandura. Es más que evidente que este plato poco tiene que ver con la receta porteña que ha inspirado.
¿Cómo llegó este plato a La Argentina? ¿Dónde sufrió su transformación? En el recetario de Petrona C. de Gandulfo de 1858 hay una receta cuyas características se describen abajo.(4) ¿Cuándo fue incluida en la colección? En el recetario de Marta de 1914 no hay ninguna preparación semejante.(5)
Suprema a la Maryland
Fuente (fecha) Receta de Laura(6) (2012)
Ingredientes
Supremas
Supremas de pollo, 4
Harina, cantidad necesaria
Huevos, 2
Pan rallado , cantidad necesaria
Aceite para freír, cantidad necesaria
Sal y pimienta, a gusto
Crema de choclo 
Cebolla, 1
Choclos amarillos, 3
Crema de leche, 50 cc
Manteca, 1 cucharada
Sal y pimienta, a gusto
Salsa bechamel
Salsa bechamel
Caldo de Verduras, ½ taza
Harina, 25 g
Leche, ½ taza
Manteca, 25 g
Papas fritas
Papas 1 k
Aceite para freír, cantidad necesaria
Bananas fritas
Bananas, 4 Unidades
Huevos, 2 Unidades
Pan rallado, cantidad necesaria
Aceite para freír, cantidad necesaria
Sal, a gusto
Otros:
Morrones al natural, 1 latita
Huevos fritos, 4
Preparación
Supremas
1.- Quitar la piel y la grasa de las supremas.
2.- Abrir al medio permitiendo que queden unidas en el centro, de modo de obtener una suprema más grande y finita.
3.- Cubrir cada suprema con papel foil y golpear con un martillo de cocina.- Batir los huevos con sal y pimienta.
4.- Pasar las supremas por harina, luego por los huevos batidos y a continuación por el pan rallado.
5.- Freír en abundante aceite.
6.- Escurrir sobre papel absorbente
Crema de choclo
1.- Picar la cebolla muy finamente.
2.- Desgranar los choclos y procesar la mitad.
3.- En una sartén caliente con manteca rehogar la cebolla.
4.- Incorporar los granos de choclo, el choclo procesado, la salsa bechamel y la crema de leche.
5.- Cocinar durante 3 minutos y salpimentar.
Salsa bechamel
1.- Llevar la leche y el caldo a hervor.
2.- En una cacerola derretir la manteca con la harina y cocinar durante 3 minutos revolviendo constantemente.
3.- Incorporar la leche y caldo calientes sin dejar de revolver
4.- Cocinar hasta que espese.
Papas fritas
1.- Pelar las papas y cortar en bastones.
2.- Lavar muy bien y secar con un paño.
3.- Freír en abundante aceite caliente.
4.- Escurrir sobre papel absorbente.
Bananas fritas
1.- Pelar las bananas.
2.- Batir los huevos.
3.- Pasar las bananas por el huevo batido y luego por el pan rallado.
4.- Freír en abundante aceite caliente.
Presentación
1.- Servir las supremas, colocar encima de cada una un trozo de morrón y un huevo frito.
2.- Rodear con las papas y las bananas fritas.
3.- Acompañar con la crema de choclo en cazuelita aparte.
Ajuste personal
En mi versión:
1.- Las papas fritas deben ser papas paille (papas pay) que se hacen cortando las papas en bastones bien finitos (3 mm de grosor).
2.- Prescindo de huevo frito, incluso dudo de la ortodoxia de su inclusión en esta receta.
Narda Lepes ofrece una receta en su programa “Fusión” que contiene algunas diferencias con la de Laura que he tomado como modelo. Algunas son de carácter personal o asociadas al sentido del programa (v. g., el apanado con panko), pero hay una que está vinculada con la ortodoxia del bodegón: la panceta frita agregada en la guarnición.(7) La receta de doña Petrona no lleva papas fritas de ningún tipo. Lleva una guarnición de vegetales con el choclo y espinacas y arvejas blanqueadas y saltadas en manteca. A su vez, una lonja de jamón cocido reemplaza a la panceta.
Notas y bibliografía:
(1) Leído en http://saboogle.blogspot.com/2011/08/noche-suprema.html, el 2 de febrero de 2012.
(2) ídem.
(4) 1958, Gandulfo, Petrona C. de, El libro de doña Petrona, Buenos Aires, edición 52° (1° edición de 1934), pp. 265.
(5) 1914, Marta, Cocina tradicional argentina por Marta, Buenos Aires, Distal, nueva edición de La cocinera criolla.
(6) Leída en http://recetasdeargentina.com.ar/suprema-maryland/, el 7 de abril de 2012.
(7) Lepes, Narda, “Fusión”, en la señal El Gourmet, leído el 7 de abril de 2012 en http://elgourmet.com/receta/5956-suprema_maryland.


sábado, 15 de diciembre de 2012

Costillas de cerdo a la riojana


No hay chuletas de cerdo grilladas en ninguno de los recetarios riojanos que tengo y mucho menos un plato que hable de un estilo riojano para prepararlas y servirlas.(1) Sin embargo, durante años fue mi plato preferido en los bodegones de la ciudad porque me evocaba la cocina de mi abuela riojana.
Se trata de uno de esos platos de restaurantes porteños creados a partir de la reelaboración de la comida de los inmigrantes españoles. Presumo que algún inmigrante riojano debe haber participado en los primeros pasos de esta preparación. Es tan difícil saberlo.
El origen de las cosas humanas suele ser olvidado. Puede haber algún caso, en tiempos modernos en que se valoran esos detalles casi periodísticos, en que una anécdota recuerde al autor. Viene a mi memoria la historia de Arturo Gramajo inventando el revuelto que lleva su nombre o Federico Leloir creando la salsa que evoca al Golf Club de Mar del Plata donde tal innovación se llevó a cabo... Y aún así, estas historias tienen ribetes de leyendas urbanas, al punto de que la atribución de un plato a un creador llega a ser confusa (el revuelto de marras, por ejemplo, también fue atribuido al coronel Gramajo, asistente del General Roca en la Campaña del Desierto).
Hay una anécdota que alude a estas confusiones. Hace unos diez años, en un invierno frío en Buenos Aires, fuimos a almorzar con unos compañeros de trabajo a un bodegón, ya desaparecido, que quedaba sobre la calle Yrigoyen (no recuerdo el nombre, ni la ubicación exacta... sería al 800 de esa calle). En la pizarra anunciaban que el plato del día era lentejas a la riojana. Lleno de sentimientos evocadores y emociones diversas, engullí el contenido de un plato enorme que me sirvieron. Pregunté al mozo a qué se hacía referencia con el nombre del plato, deseando, claro está, que los dueños del restaurante fueran españoles riojanos, o sus descendientes, por lo menos. La respuesta lacónica fue: el cocinero es riojano. Había nacido en la provincia Argentina de La Rioja.
Ya sobre la receta en sí misma, hay que prestar un poco de atención al nombre de las cosas. Nosotros llamamos costillas de cerdo a los bifes, es decir, al carré con hueso. Los españoles las llaman chuletas, palabra que, en La Argentina también se usa, y reservan el nombre costillas de cerdo para lo que nosotros denominamos pechito que es, en realidad, el costillar que, cuando se trata de carne vacuna, simplemente llamamos asado de tira.
Ahora bien, una pregunta se impone. ¿Por qué me recuerda la cocina de mi abuela Agustina? En principio porque ella hacía huevos fritos en tocino en una sartencita individual sobre una cocina económica alimentada con leña. La sartén era llevada a la mesa y apoyada sobre un plato y el huevo se sopaba con el pan de campo argentino, la galleta de piso. El consumo de carne de cerdo, su uso en embutidos y fiambres diversos, estaba más vinculado, en la familia, a la vida en el campo que a la vida urbana. Por otra parte, la rusticidad de la costillas de cerdo a la riojana es amiga de viejos fogones y aún de cocinas a leña, y los productos de la huerta (el morrón, las arvejas) que lo guarnecen también eran propios de la cocina de mi abuela.
Con el tiempo, los bodegones porteños fueron sucumbiendo a las modas de la cocina light. Primero, el tocino fue reemplazado por panceta ahumada. Hasta allí es tolerable, pero no cuando un nuevo reemplazo introduce el jamón cocido que no siempre es jamón. El plato se desnaturaliza. Otra incidencia de esta moda la encontramos en la dimensión del plato. La receta que trascribo es para dos personas, pero hoy suelen comer cuatro con ella.
Costillas de cerdo a la riojana
Fuente (fecha) Elaboración personal sobre distintas fuentes (2012).(2)
Ingredientes
4 chuletas de cerdo
4 huevos
2 lonjas de tocino
2 papas medianas
150 g de arvejas
½ morrón colorado
½ diente de ajo
Aceite de oliva para freír
Manteca para freír
Sal
Preparación
1.- Pelar las papas. Con la ayuda de una mandolina cortarlas en finas rodajas y luego lavarlas con abundante agua y secarlas con un repasador.
2.- Freír las papas en abundante aceite de oliva bien caliente.
3.- Saltar las arvejas en manteca y aceite.
4.- Saltar el ajo picado y el morrón cortado en juliana.
5.- Grillar las chuletas y el tocino.
6.- Freír los huevos.
7.- Presentación en un plato por persona: 2 costillas de cerdo, dos huevos fritos, una feta de tocino, papas fritas, arvejas y morrón.
Notas y referencias:
(1) 1983, Garrido, Adela (viuda de Ruíz de Azúa), Cocina práctica, Logroño, edición de la autora. ttp://www.valvanera.com/cocina/carnes.htm y http://www.euroresidentes.com/Recetas/cocina-riojana/rioja.htm