sábado, 16 de enero de 2021

Tamales de La Quebrada de Humahuaca, tamales de Nuestra América

Aquí una idea gastronómica que me conmueve, y no sólo por aromas, sabores y texturas; sino también por su alto significado de hermandad e identidad común… por eso la amo.

La imagen pertenece al autor  (desayunador de Sala de Payogasta, Salta)

Ya publiqué la receta de doña Tomasa de Tilcara que mi amiga Silvia Castillo pudo registrar para que no se pierdan en la memoria colectiva. Ahora, propongo una fórmula más moderna, también de la mano de Silvia.

Adicionalmente tengo la fortuna de contar con recetas de Carmen Espada, mi prima mexicana, que, por comparación, completa nuestro panorama de esta idea gastronómica americana, tal y como se da en La Quebrada.

Pero antes, yo tengo…

I Una bandera

Desde hace muchos años me siento parte de una gran nación hispano americana. Convicciones doctrinarias, fundadas en las hazañas y el pensamiento de los libertadores de América, me han llevado a concebir la idea de un destino común. Pero una idea no es un sentimiento. ¿Cómo definir entonces lo que siento? A veces creo que me es imposible alcanzar las palabras adecuadas… y, sin embargo, hay algunos hechos que dan asidero a mi sensibilidad y que, tal vez, puedan suplantar una explicación literaria.

El resto de las imágenes pertenecen a Silvia Castillo, salvo indicación en contrario 

Si escucho, por ejemplo, a Lila Dawns, a Totó la Momposina, a Violeta Parra o a Cecilia Todd, se me eriza la piel porque me parece estar escuchando algo muy mío… como si estuviera escuchando a Susana Rinaldi o a Mercedes Sosa. También me pasa con la comida, especialmente con la peruana y la cocina regional argentina que es la que más puedo frecuentar.

Sí, claro, me dirán algunos, te pasa porque hablamos el mismo idioma, que es diverso y uno, que nos une por ser compartido y por sus matices que también nos diferencian en nuestras individualidades locales y sociales. Pero también pasa con los ritmos musicales tradicionales que en algo se parecen entre sí a pesar de su diversidad… y, por supuesto, pasa con el maíz que nos recorre de arriba abajo.

El maíz ha servido para alimentarnos de muy diverso modo desde antes de la llegada de los españoles, siguió haciéndolo con ellos y sigue desde que dejamos de ser España. Desarrollamos muchos modos de comerlo a lo largo de los siglos. Pero hay uno que puede ser el emblema, la bandera de esa unidad, el tamal. El tamal recorre, en diversas formas, casi toda Nuestra América

En fin, no tengo una clara definición de mis sentimientos, pero sí, una clara exposición de objetos, materiales e inmateriales, que los respaldan, los sostienen. Tengo el tamal, tenemos los tamales que hablan un castellano mestizo que nos hermana. Tengo una bandera, tenemos una bandera.

II La bella receta de doña Tomasa Corimayo

Los tamales exigen un proceso de elaboración y cocción algo complejo. Se pueden señalar cuatro etapas importantes: preparación de la masa, elaboración del relleno, armado de los paquetes y cocción. Cada uno de ellos tiene sus particularidades que generan diferentes versiones, de país en país, de provincia en provincia, de pueblo en pueblo, de casa en casa.

Estos pasos están claramente definidos en la receta de doña Tomasa Corimayo de Tilcara que Silvia Castillo publicó en su momento y que yo reiteré en El Recopilador de sabores entrañables. (1) Doña Tomasa aprendió a cocinar tamales de su madre, doña Nicolasa, y sus descendientes siguen haciéndolos. (2)

Dedicaré este artículo específicamente a la preparación de la masa, señalando adicionalmente algunos detalles sobre el relleno, si cuadra. Se trata de una selección discrecional porque es sabido que todo hace a un buen tamal. Pero quiero detenerme allí porque juzgo que posee un valor patrimonial fundamental que es necesario subrayar y preservar.

Les propongo empezar haciendo el recorrido a partir de la receta de doña Tomasa a la que tomaré como referencia por ser la forma tradicional de hacer tamales en las provincias de Salta y Jujuy, en especial en el Valle de Lerma y La Quebrada de Humahuaca.

¿Cómo prepara doña Tomasa la masa para hacer sus tamales? Simplemente Moliendo maíz pelado humedecido en una pecana (mortero consistente en una piedra grande casi plana con una mano también grande con forma de media luna) hasta que quede una pasta uniforme y plástica, de textura delicada, como si fuera una arcilla a punto de ser utilizada por algún alfarero experto. ¿Así de simple? Sí, pero hay un asunto previo, ¿cómo pela ella el maíz?

Realiza un proceso que en México se conoce como preparación de maíz nixtamal (usaré las formas del verbo nixtamalizar para referirme a él en adelante, espero que se me permita el neologismo que ya es de uso común). El proceso que agrega un paso más a la elaboración de tamales, es bastante simple. Aunque ya lo he descripto en otros artículos, volveré a referirme a él. (3)

Para nixtamalizar el maíz es necesario sumergirlo en agua con cenizas blancas (1 kg de cenizas blancas y un litro de agua por kg de maíz); llevarlo al fuego y hervirlo por 2 horas, vigilando que no se quede sin agua. Las cáscaras se soltarán y será fácil retirarlas, refregando los granos con ambas manos, cuando el agua se hay enfriado. Si los tamales se prepararán enseguida, es bueno conservar el agua de cocción para humedecer el maíz pelado en el momento de la molienda. Si no, se puede utilizar el caldo en que se ha cocido la carne que se usará para el relleno.


El relleno de doña Tomasa se hace con charqui hidratado en un hervor. Si no se cuenta con esta carne seca, se la puede reemplazar con carne de espinazo sancochada y luego secada al horno. Otras recetas típicas argentinas pueden llevar carne de cabeza guateada. (4)

A su vez, la forma de los tamales de nuestra cocinera tilcareña es la de una pequeña bola. Doña Tomasa pone especial cuidado en armar en su mano un pequeño cuenco con la masa. Como ésta tiene una textura consistente como la arcilla del alfarero, resulta fácil para sus manos expertas. Pone el recado en su interior y cierra la bola con mucho cuidado, asegurándose de que la masa cubra bien el relleno. Finalmente envuelve las bolas en chalas de maíz humedecidas para evitar que se rompan y ata los extremos con tiritas de chala. Finalmente, los hierve en agua. Así se hacen los tamales en las provincias de Salta y Jujuy, a diferencia de otras provincias argentinas y otros países de Nuestra América que prefiere la forma de un rectángulo.

Masa para tamales: receta de doña Tomasa

Fuente (fecha)

(Ver nota (1))

Ingredientes

1 Kg de maíz blanco (y, si no, amarillo)

1 Kg de ceniza de leña buena de molle o quebracho o jume. Bien blanca y sin carbón.

Agua,

Sal.

Preparación

Nixtamalizar el maíz:

1.- Poner 1 Kg de Maíz en olla grande, agregarle 1 Kg de ceniza (solo ceniza blanca, desechando la oscura y carbones) y un litro de agua.

2.- Hervir todo por 1 o 2 horas: vigilar que no falte agua y cuando, al refregar el grano, se desprende la cascarita (pericarpio) ya está.

3.- Dejar el maíz en esa agua 24 horas y después lavar súper bien y pelar.

4.- Se desechan todas las cascaritas.

5.- Se enjuaga bien el maíz y se le retira el piquito que lo fija al marlo (paciencia!).

Preparación de la masa:

6.- Se muele el maíz pelado de este modo en una pecana (mortero grande con gran mano de piedra) mientras se agregan chorritos de caldo de carne del hervido del charqui o de la carne que se haya utilizado para hacer el relleno. Debe quedar maleable como una arcilla: amasarlo con la grasa de cerdo y corregir la sal.

7.- Para más cremoso agregar más caldo, pero que tenga consistencia de modelar.

La receta de doña Tomasa es genuina y típica en todos los sentidos. Empero, algunas circunstancias de la vida moderna han introducido cambios, sobre todo en el tratamiento del maíz, como veremos más abajo. Antes de pasar a ellas, pongo un enlace a un video que permite apreciar el tratamiento que debe hacerse con una pecana sobre el maíz pelado. (5)

III Recetas alternativas

También se pueden hacer tamales con harinas o preparados de maíz especiales para ello. Pero esto requiere de ciertos cuidados.

Un dato fundamental es que la harina esté bien humectada cuando se hace la masa para el tamal. Adicionalmente, una vez armados los tamales deben cocinarse por espacio de dos horas en agua hirviendo. Silvia Castillo sostiene que si no se siguen estos cuidados los tamales quedarán duros y la masa tendrá una textura demasiado seca y rígida. (6)

¿En qué consiste esa harina, es preparado para tamales que Silvia consigue en el mercado de Tilcara? Ella no lo sabe con certeza. Realicé algunas consultas que no clarificaron demasiado el panorama, pero que voy a exponer de todas maneras.


Juan Ignacio Gerardi dice que, en el campo (se refiere a las áreas rurales cercanas a la ciudad de San Salvador de Jujuy), ha comido tamales con maíz sin pelar que estaban muy buenos. Estaban hechos con harina obtenida de maíz seco molido en cutana. Se trata de un mortero profundo cuya mano muele por fricción o rozamiento que se ha usado tradicionalmente para producir harinas.

Sostiene, además, que es cierto que, en muchos casos, la harina que se vende comercialmente da como resultado una masa con una textura seca y dura. Él mismo ha visto que en los molinos de Bolivia se moltura maíz amarillo sin pelar que luego se vende para hacer tamales; pero no puede asociar estrictamente este producto con los que se venden en La Quebrada. Conjetura que es probable que el pobre resultado tenga que ver con la mala calidad del maíz que se usa o con el molino que calienta la harina. (7)

Consulté también a Agustín Dolivo del molino Puesto Viejo de Colonia Caroya (Provincia de Córdoba). El molino se especializa en harina de maíz para polenta blanca, producto muy apreciado por los paisanos del Véneto y de la Venecia Julia y por sus descendientes en La Argentina. Además de producir polenta de maíz blanco, producen maíz pisado para locro.

Agustín cuenta que, en este último caso, se usa una máquina desgerminadora que parte el grano y le retira el germen y el pericarpio. Para procesar el maíz blanco con esta máquina, no es necesario nixtamalizarlo. Por otro lado, no puede decir nada acerca de harinas para hacer tamales, porque no las produce. (8)

Cuando leyó el borrador de este artículo, Silvia Castillo agregó: “Yo también percibí, cuando estudiamos y probamos las harinas de maíz con Lucila Bugallo, las diferencias con los molinos eléctricos y ese olor como a cocido por fricción de los molinos eléctricos que no aparece en la molienda a piedra, que da un sabor más limpio del maíz, yo lo definiría como un aroma lácteo.” (ver nota (2))

A pesar del escaso éxito que pude obtener en mi pesquisa, los invito a leer la receta con el preparado que se vende en Tilcara que Silvia Castillo ha podido recoger:

Masa para tamales con harina de maíz

Fuente (fecha)

Receta de Silvia Castillo (2020) (9)

Ingredientes

Harina de maíz para tamales.

Caldo en que se hirvió el charqui o se sancochó la carne que se usará para el relleno.

Grasa de cerdo.

Preparación

1.- Humedecer la harina con el caldo y un poco de grasa derretida, si se cuenta con ella.

2.- Amasar hasta que quede de una textura cremosa, como de arcilla, que es la que se requiere para los buenos tamales.

Comentarios

De Silvia:

1.- Confiesa que le da pena ver cómo la utilización de estos preparados para tamales hace que se vean cada vez más morteros sin uso en todas las casas.

2.- Afirma, en reiteradas ocasiones, que la incorporación de manteca de cerdo (grasa) es el secreto de hacer buenos tamales con estas harinas.

Pero ésta no es la única manera de conseguir la textura de la masa para tamales.

Algo más lejos de La Quebrada de Humahuaca, pero aún en el ámbito del Noroeste Argentino, hay una manera de hacer tamales que procuran la textura suave y delicada en la masa de otro modo.

Se trata de los tamales tucumanos que llevan un puré de zapallo mezclado con maíz pelado (nixtamalizado) molido o, incluso, harina de maíz para polenta.

Hay infinidad de recetas publicadas al respecto, me limitaré a transcribir la de Benito Lisandro Lezcano de Estación Pacará (Departamento Cruz Alta, Provincia de Tucumán). (10)

Tamales tucumanos

Fuente (fecha)

Benito Lisandro Lezcano (2020)

Ingredientes

Harina de maíz ½ kg.

Zapallo anco 3 kg.

Caldo de carne.

Sal.

Preparación

1.- Cocinar el zapallo anco en una olla.

2.- Dejarlo enfriar y pelarlo.

3.- Colocar el zapallo anco en una batea y agregar la harina de maíz y un poco de caldo de carne.

4.- Se amasa hasta lograr la textura deseada.

5.- Salar a gusto.

No tengo la intención de alejarme mucho más de la Provincia de Jujuy. Pero quiero aprovechar que he publicado la receta de tamales de mi prima María del Carmen para realizar una comparación. Mi prima nació en México y allí aprendió a hacer tamales.

IV La receta de María del Carmen

Le pedí a mi prima Carmen Espada que me enviara su receta de tamales. Ella vive en Los Ángeles, pero nació y se crió en Poncitlán, Estado de Jalisco, México. Sabía yo que, para las Navidades, ella cocina pozole, un guiso de maíz blanco pisado (conceptualmente similar al locro argentino) y tamales para la celebración familiar.

Para mi sorpresa, me envió una receta familiar en la que doña Esther, su madre, introdujo una innovación muy interesante. He publicado la receta tradicional de tamales y la receta familiar. (11)

La imagen pertenece a Carmen y Joe Espada

Aquí reproduzco las partes pertinentes a la preparación de la masa para tamales. Pero antes debo hacer una aclaración. Esta masa se puede hacer de dos formas, con masa de maíz nixtamal o con harina nixtamalizada industrialmente. Sí, la harina industrial para hacer tamales se procesa a partir de maíz nixtamal (el lector puede ver el respaldo documental en el artículo referido (ver nota (11))).

La masa se produce artesanalmente del mismo modo que la preparación tradicional de doña Tomasa en Tilcara. María del Carmen la suele conseguir en los mercados latinos de Los Ángeles.

La marca más conocida de harina nixtamalizada es Maseca (apócope de “masa seca”), Carmen la consigue, incluso, en supermercados. Como la harina está deshidratada, el proceso de humectación es más complejo y requiere una mayor cantidad de elementos (grasa de cerdo y caldo), como ocurre con el preparado para tamales que se vende en Tilcara. La receta da cuenta de los dos modos de hacer la masa.

Masa para tamales, una receta mexicana

Fuente (fecha)

María del Carmen (2020)

Ingredientes

Para treinta (30) tamales

Opción 1:

Masa de maíz nixtamal 1 ¼ kg.

Manteca de leche (mantequilla) c/n

Opción 2:

Harina de maíz nixtamalizado (Maseca) 1 ¼ kg.

Manteca de cerdo 250 gramos.

Polvo para hornear 2 cucharadas.

Caldo de pollo 3 tazas.

Sal al gusto.

Preparación

Opción 1:

1.- Humectar la masa con manteca, amasándola hasta lograr la consistencia deseada (ligeramente aguada).

Opción 2:

1.- Batir la manteca hasta que tenga una consistencia untuosa.

2.- Agregar poco a poco la harina.

3.- Verter poco a poco el caldo de pollo.

4.- Agregar el polvo de hornear y la sal.

5.- Batir hasta obtener una consistencia ligeramente aguada.

Les presento ahora la receta familiar, una creación personal de doña Esther un tamal cuya masa es más delicada y esponjosa, mediante el agregado de una porción de harina de arroz. ¿Cómo se le ocurrió la idea? La historia está contada en el artículo que ya he mencionado. (ver nota (11))

La imagen pertenece a Carmen y Joe Espada

Ahora la receta de Carmen basada en la de su madre (también en las dos versiones masa de maíz nixtamal y harina de maíz nixtamalizado).

Masa de maíz para tamales en la receta familia de María del Carmen

Fuente (fecha)

María del Carmen (2020)

Ingredientes

Para treinta (30) tamales

Opción 1:

Masa de maíz nixtamal 1 kg.

Harina de arroz 250 gr-

Manteca de leche (mantequilla) c/n

Opción 2:

Harina de maíz nixtamalizado (Maseca) 1kg.

Manteca de cerdo 250 gramos.

Polvo para hornear 2 cucharadas.

Harina de arroz 250gr

Caldo de pollo 3 tazas.

Sal al gusto.

Preparación

Opción 1:

1.- Agregar la harina de arroz a la masa, integrar amasando.

2.- Humectar la masa con manteca, amasándola hasta lograr la consistencia deseada (ligeramente aguada).

Opción 2:

1.- Batir la manteca hasta que tenga una consistencia untuosa.

2.- Agregar poco a poco las harinas de maíz y arroz mezcladas.

3.- Verter poco a poco el caldo de pollo.

4.- Agregar el polvo de hornear y la sal.

5.- Batir hasta obtener una consistencia ligeramente aguada.

Si seguimos hurgando encontraremos muchas más variantes de tamales en La Argentina y en Nuestra América. Por ahora está bien con lo que hemos expuesto.

IV Una conclusión importante

Es obvio que la receta de doña Tomasa es un enorme patrimonio cultural argentino que está en riesgo de perderse. Es obvio, también, que con ese patrimonio se pierden valores nutricionales importantes. Es obvio, finalmente, que la vida cultural de los pueblos se resume en una tradición propensa a los cambios de época.

Lo que no es obvio y debemos aprender es que esas transformaciones y cambios no deben introducir modificaciones que nos empobrezcan. Dicho de otro modo, habría que pensar seriamente en la producción de harinas con maíz nixtamalizado, aunque más no sea en pequeña escala. De este modo, podríamos hacer tamales auténticos en Buenos Aires. No es mucho pedir, no es imposible y hay un mercado potencial de consumo interesante.

Notas y bibliografía:

(1) 2020, Castillo, Silvia, “Receta de tamales al estilo de La Quebrada”, en El Recopilador de sabores entrañables, leído en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2020/11/receta-de-tamates-de-dona-tomasa-al.html el 8 de enero de 2020.
Los integrantes de Buena Morfa Social Club (grupo cerrado de Facebook) pueden consultar la publicación original en el siguiente enlace: https://web.facebook.com/groups/buenamorfa/permalink/1795917177094800/.

(2) 2020, Silvia Castillo a Mario Aiscurri, correo-e del 29 de mayo.

(3) 2020, Castillo, Silvia, “Receta de tamales al estilo de La Quebrada”, cit.
2020, Aiscurri, Mario, “
Riquezas ocultas en la cocina de La Quebrada de Humahuaca – Parte III: Pelar el maíz; Chuchoca; Preservación del patrimonio culinario en torno del maíz”, en El Recopilador de sabores entrañables, leído en (artículo aún no publicado).

(4) Procedimiento de cocción. Para guatear una cabeza es necesario cavar un pozo en la tierra, encender un fuego en él y, cuando se han formado las brasas, introducir la cabeza de vaca, tapándola con tierra. Doce horas después se retira la tierra y la cabeza ya cocida.

(5) Visto en https://www.youtube.com/watch?v=akCOGswVOxM y en https://www.youtube.com/watch?v=-wg09reje_8 el 10 de mayo de 2020. El primer video, Julia, muestra la receta a partir del maíz ya pelado, moliéndolo con una pecana. El segundo, el pelado del maíz (maíz nixtamal). En éste, Rosa muestra cómo se usa la pecana, pero muele el maíz ya pelado con una picadora de carne.

(6). 2020, Castillo, Silvia, entrevista grabada el 23 de enero.

(7) 2020 Mario Aiscurri y Juan Ignacio Gerardi, vía Messenger, del 5 y 10 de mayo.

(8) 2020 Mario Aiscurri y Agustín Dolivo, correos-e del 18 y 19 de mayo.

(9) 2020, Castillo, Silvia, entrevista grabada el 23 de enero.

(10) 2010(c), Presidencia de la Nación, Ministerio de Desarrollo Social, Saberes y sabores norteños, Gamarra, María Liliana, Proyecto Recetarios Regionales, Pag. 61       
También hay una descripción de tamales tucumanos en
2020, Castillo, Silvia, entrevista grabada el 23 de enero.

(11) 2021, Aiscurri, Mario, “Tamales, receta original de una familia mexicana”, en El Recopilador de sabores entrañables, leído el 16 de enero de 2021 en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2021/01/tamales-receta-original-de-una-familia.html.


Tamales, receta original de una familia mexicana

“A mí me dicen el Negro,
llorona.
Negro, pero cariñoso.
Yo soy como el chile verde,
llorona,
picante, pero sabroso.”
(Popular)

El maíz atraviesa toda Nuestra América. Uno de los platos más genuinos hechos con maíz, el tamal, también.

Las imágenes pertenecen a Joe y Carmen Espada

He publicado la receta de doña Tomasa de Tilcara, Provincia de Jujuy, que fue recopilada por mi amiga Silvia Castillo.

Ahora quiero publicar una receta mexicana que me envió mi prima María del Carmen Espada. Ella vive en Los Ángeles, pero es mexicana. Nació en Poncitlán, Estado de Jalisco. Su receta mexicana nos da una idea de semejanzas y diferencias entre las múltiples variantes de tamales a lo largo de Nuestro Continente. Pero, además, Carmen nos muestra un secreto de familia, la fórmula muy original que ella utiliza para hacer nuestro plato.

I Una receta típica mexicana de nuestros días

Mi prima afirma que:

“Los tamales son parte de la dieta diaria de los mexicanos.

”Este platillo es de origen prehispánico, están preparados con una masa hecha de maíz y están rellenos de carne, vegetales, fruta como dulces de piña y fresa.” (1)

Estas expresiones introducen la receta que me envió, un tamal relleno con carne de cerdo. Esas palabras nos informan de una diferencia importante, en México hay tamales dulces y en La Argentina no. Sin embargo, tenemos una preparación de maíz cocido en paquetitos de chala, que resulta bastante dulzona, la humita en chala que algunos endulzan más agregándole azúcar. Pero se hace con maíz inmaduro, es decir con choclo, también llamado elote.


Veamos la receta que María del Carmen me envió. Primero la presento en un formato tradicional. Luego diré algunas cosas sobre esa manera de preparar la masa para hacer tamales.

En el segundo acápite, expondré la receta que realmente usa mi prima y que fue creada por doña Esther, su madre. No es secreto de familia en sentido estricto, pero sí una originalidad que vamos a revelar y poner en su justo valor.

Tamales, una receta mexicana

Fuente (fecha)

María del Carmen (2020) (ver nota (1))

Ingredientes

Para treinta (30) tamales

Masa:

Masa de maíz nixtamal o harina Maseca 1 ¼ kg.

Manteca de cerdo 250 gramos.

Polvo para hornear 2 cucharadas.

Caldo de pollo 3 tazas.

Sal al gusto.

Para el relleno de carne de cerdo:

Carne de puerco para deshebrar 1 kilo.

Dientes de ajo 2.

Cebolla ½.

Hojas de laurel 1.

Sal.

Para la salsa:

Chiles anchos, desvenados y sin semillas 2.

Chiles quajillos, sin semillas, 3.

Dientes de ajos 2.

Clavos de olor 3.

Pimientas enteras 5.

Comino 1 cuchara.

Para el armado:

Hojas de maíz para tamales remojadas en agua, para suavizarlas.

Preparación

Masa:

1.- Batir la manteca hasta que tenga una consistencia untuosa.

2.- Agregar poco a poco la harina.

3.- Verter poco a poco el caldo de pollo.

4.- Agregar el polvo de hornear y la sal.

5.- Batir hasta obtener una consistencia ligeramente aguada.

Relleno de carne de cerdo:

6.- En una olla, colocar la carne, el ajo, la cebolla, la hoja de laurel y sal (un puñadito).

7.- Poner a hervir la carne. Cocinarla hasta que esté lista para deshebrar.

Salsa:

8.- Mientras la carne se cuece, remoje los chiles secos en una cacerola con agua caliente, como 20 minutos.

9.- Colarlos y ponerlos en una licuadora con ajos y con 1/3 de taza de agua de remojos de los chiles.

10.- Moler los condimentos hasta obtener una salsa tersa.

Armado y cocción:

11.- En una cacerola mediana se calienta un poquito de aceite, fuego medio, agregar la salsa y agregar una taza de caldo donde se cocinó la carne.

12.- Agregar la carne y condimentar con sal y pimienta. Agregar caldo si es necesario.

13.- Dejar hervir por 5 minutos.

14. Lavar bien las hojas para eliminar cualquier suciedad o bacteria.

15.- Colocar dos cucharas de masa en el centro de la hoja de maíz, y esparcirla dejando un ligero hueco.

16.- Añadir el relleno en el hueco que formaste con la cuchara.

17.- Doblar cada tamal y colocarlo en la vaporera. (Aclaración del autor: en México, los tamales no se atan con una guatia como en La Argentina. Allí se cuecen al vapor, aquí se hierven y, si no se los ata, podrían desarmarse.)

18.- Verificar que a la vaporera no le falte agua para que los tamales no se quemen al momento de cocinarlos.

19.- Cuando ya están listos todos los tamales y colocados en la vaporera, se cocinan por una hora.

El maíz nixtamal es producto de la cocción de maíz blanco en un medio alcalino. Tradicionalmente se hace así tanto en México como en La Argentina, y en otros países de Nuestra América. Consiste en la cocción de los granos de maíz con cal o cenizas blancas. Este proceso permite pelar el grano y molerlo en morteros. El resultado final es una masa de maíz nutricionalmente enriquecido.

La receta de Carmen nos advierte que puede usarse la masa de maíz nixtamal pre hecha o harina de maíz nixtamalizado (Maseca). La masa se sigue haciendo artesanalmente y se consigue, fuera de México, en los mercados latinos de Los Ángeles. La harina es industrial. Por lo que he conseguido saber, este producto no existe en La Argentina.

La receta de mi prima está pensada para preparar la masa con harina. De modo que si se hace con masa, nos advierte Carmen, no es necesario humectarla tanto como indica la receta, alcanza con agregarle algo de manteca de leche (mantequilla).

La harina de maíz nixtamal más usada por los mexicanos es la de la marca Maseca. Se trata de un producto industrial que proviene de un procesamiento en gran escala de maíz nixtamal que se vende como harina. En Los Ángeles, se consigue en los supermercados.

Maseca (nombre que proviene de la expresión “masa seca”) es una marca creada por la empresa Gruma. Se produce en México desde 1949. La empresa se dedica a vender esta harina y tortillas de maíz nixtamal, también industriales. En la actualidad, la empresa tiene plantas en los Estados Unidos y vende sus productos donde la colectividad mexicana es importante y en aquellos países en que el maíz nixtamal conforma la base de la alimentación popular, como es el caso de Centro América. (3)


El producto industrial supone que la los granos obtenidos de la cocción en medio alcalino, se lavan para eliminar el pericarpio, se secan (es decir, se deshidratan) y se muelen como harina.

Los tamales y tortillas hechos con harina de maíz tienen una textura bastante distante del resultado que se obtiene con la producción artesanal del maíz nixtamal. Para lograr un producto más cercano al original, las harinas de Maseca y de otras marcas contienen aditivos. Esto permite que el uso de harina reemplace razonablemente, y en gran escala, el proceso tradicional que resulta bastante engorroso en la cultura urbana actual.

Las harinas industriales contienen los siguientes productos, en proporciones compatibles con una alimentación humana saludable:

·        Gomas guar y xantana: su agregado “a las harinas nixtamalizadas tiene como fin mejorar las propiedades de textura de la masa y tortilla y favorecer la retención de humedad por lo que la tortilla se endurece más lentamente”.

·        Ácidos grasos: “la adición de glicéridos a las harinas de maíz nixtamalizado tiene como propósito retardar el proceso de envejecimiento de la tortilla, a través de la interacción de estos compuestos con la amilosa”.

·        Conservantes. (4)

De todas formas, y aún con estos agregados, es necesario utilizar el procedimiento indicado en la receta que suma grasa (manteca) de cerdo y caldo, para lograr la textura deseada para los buenos tamales.

Les propongo que vayamos ahora al aporte de la familia a la preparación de tamales, es decir, a su receta exclusiva que en opinión de mi primo José María Espada dan un producto más delicado y agradable.

II La receta familiar de Carmen Espada

La receta familiar está relacionada con la experiencia directa en la cocina de doña Esther, madre de María del Carmen. El asunto no comenzó con los tamales, sino con otra receta tradicional mexicana, las tortitas de papas.

Se trata de un plato sencillo que lleva algún tipo de harina, generalmente de trigo, entre sus ingredientes. Consiste en una especie de bocadillo frito que se hace con un puré rústico de papas al que se le da consistencia con la harina para dar más cohesión a la tortita en el momento de la fritura. En una oportunidad, doña Esther decidió usar harina de arroz en lugar de la de trigo. El resultado fue que las tortitas resultaron más delicadas y esponjosas. (5)

Se preguntó entonces qué tal quedaría la masa de los tamales, si los hiciera agregando una parte de esta harina. el resultado fue tan promisorio que la nueva fórmula se transformó en receta familiar consagrada. 


Todos los años, para las Navidades, María del Carmen cocina pozole, un guiso de maíz blanco pisado (conceptualmente similar al locro argentino) y tamales. Aquí la receta que usa para preparar la masa.

Masa de maíz para tamales en la receta familiar de María del Carmen

Fuente (fecha)

María del Carmen (2020) (ver nota (1))

Ingredientes

Para treinta (30) tamales

Masa:

Masa de maíz nixtamal o harina Maseca 1 kg.

Manteca de cerdo 250 gramos.

Polvo de hornear 2 cucharadas.

Harina de arroz 250 gramos.

Caldo de pollo 3 tazas.

Sal al gusto.

Preparación

Masa:

1.- Batir la manteca hasta que tenga una consistencia untuosa.

2.- Agregar poco a poco las harinas mezcladas.

3.- Verter poco a poco el caldo de pollo.

4.- Agregar el polvo de hornear y la sal.

5.- Batir hasta obtener una consistencia ligeramente aguada.

Como ya lo he dicho arriba, la receta está pensada para hacer los tamales con harina industrial. Obviamente, cuando Carmen hace los tamales con masa, sólo le agrega la proporción indicada de harina de arroz y la manteca de leche (mantequilla) para humectarla. (ver nota (2))

Las cocinas populares del mundo evolucionan a partir de estas innovaciones. Es por ello que están en permanente cambio. Pero no se trata, y este caso es un ejemplo, de cualquier innovación como ocurre con la alta cocina de las últimas décadas. Se trata de mejorar algo que se viene transmitiendo de generación en generación.

Notas y bibliografía:

(1) 2020, de Carmen Espada a Mario Aiscurri, correo-e del 13 de mayo.

(2) Ídem del 17 de mayo de 2020.

(3) 2016, Grupo Industrial Maseca S.A.B. de C.V., Reporte anual que se presenta de acuerdo con las disposiciones de carácter general aplicables a las emisoras de valores y a otros participantes del mercado de valores por el año terminado el 31 de diciembre de 2015.

(4) 2002, flores Farías, Rivelino, Martínez Bustos, Fernando, Salinas Moreno, Yolanda, Ríos, Elvira, “Caracterización de las harinas comerciales de maíz nixtamalizado”, en Agrociencia, vol. 36, núm 5, setiembre-octubre, Texcoco, México, pp. 557-567.

(5) 2020, de José Espada a Mario Aiscurri, correo-e del 15 de mayo.