sábado, 24 de octubre de 2026

Animales de caza autóctonos en Nuestra América (1590)

José Acosta s.j. nació en Medina del Campo (Valladolid) en 1540 y falleció en Salamanca en 1600. Ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús en 1561, ordenándose sacerdote en 1567. Pasó 17 años en Perú y México. En 1590 se publicó en Sevilla su obra más importante, Historia Natural y Moral de las Indias. Se trata de una síntesis natural y antropológica de los territorios ocupados por los españoles en el siglo XVI. “Sus ideas se adelantan en 250 años a algunas de las hipótesis de Darwin. La vida de Acosta fue muy discutida dentro del contexto social y político de la España de Felipe II, de la Iglesia de Roma y de la Compañía de Jesús”. (1)


Los fragmentos que se transcriben a continuación están tomados del “Libro Cuarto” de la obra citada. La misma se compone de siete libros. Los cuatro primeros están dedicados a la historia natural, los tres siguientes poseen un carácter “antropológico”. En los tres primeros libros, las referencias cobre la vida y las costumbres alimentarias de los indios americanos son escasas y escuetas. El Libro cuarto expone sobre los frutos de la tierra, primero los minerales y luego los vegetales y animales que son aptos para la alimentación humana, y para otros usos también. (2) El padre José pasa revista a los animales de caza aptos para diversos usos humanos, entre ellos, la alimentación, que son oriundos de América. Ellos son: saynos (pecaríes), dantas (tapires), armadillos, iguanas, chinchillas, cuy (“que los indios tienen por comida muy buena”) y vizcachas.

Animales de caza aptos para el uso humano que encontraron los españoles en Indias (siglo XVI)

“/…/.

”Saynos llaman unos como porquezuelos, que tienen aquella extrañeza de tener el ombligo sobre el espinazo: éstos andan por los montes á manadas: son crueles y no temen, antes acometen, y tienen unos colmillos como navajas, con que dan muy buenas heridas y navajadas si no se ponen á recaudo los que los cazan. Súbense los que quieren cazarlos á su seguro en árboles, y los saynos ó puercos de manada acuden á morder el árbol, cuando no pueden al hombre; y de lo alto, con una lancilla hieren y matan los que quieren. Son de muy buena comida; pero es menester quitarles luego aquel redondo que tienen en el ombligo del espinazo, porque de otra suerte dentro de un día se corrompen.

”/…/.

”/…/, como los saynos son semejantes á puercos, aunque mas pequeños, así lo son á las vaquillas pequeñas las dantas, aunque en el carecer de cuernos mas parecen muletas: el cuero de éstas es tan preciado para cueras y otras cubiertas, por ser tan recias, que resisten cualquier golpe ó tiro.

”Lo que defiende á las dantas la fuerza del cuero, defiende á los que llaman armadillos la multitud de conchas, que abren y cierran como quieren á modo de corazas. Son unos animalejos pequeños que andan en montes, y por la defensa que tienen metiéndose entre sus conchas, y desplegándolas como quieren, los llaman armadillos. Yo he comido de ellos: no me pareció cosa de precio.

”Harto mejor comida es la de iguanas, aunque su vista es bien asquerosa, pues parecen puros lagartos de España, aunque éstos son de género ambiguo, porque andan en agua, y sálense á tierra, y súbense en árboles que están á la orilla del agua, y lanzándose de allí al agua, las cogen poniéndoles debajo los barcos.

”Chinchillas es otro género de animalejos pequeños como ardillas: tienen un pelo á maravilla blando, y sus pieles se traen por cosa regalada y saludable para abrigar el estómago, y partes que tienen necesidad de calor moderado: también se hacen cubiertas ó frazadas del pelo de estas chinchillas.

”Hállanse en la sierra del Perú, donde también hay otro animalejo muy comun que llaman cuy, que los indios tienen por comida muy buena, y en sus sacrificios usaban frecuentísimamente ofrecer estos cuyes. Son como conejuelos, y tienen sus madrigueras debajo de tierra; y en partes hay donde la tienen toda minada. Son algunos de ellos pardos: otros blancos y diferentes. Otros animalejos llaman vizcachas, que son á manera de liebres, aunque mayores, y tambien las cazan y comen.” (3)

Notas y Bibliografía: 

(1) Leído en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=140428#, el 3 de julio de 2023.

(2) 1590, Acosta, José de s.j., Historia natural y moral de Las Indias, Sevilla, San Juan de León. Leído el 3 de julio de 2023 en https://www.google.com.ar/books/edition/Historia_natural_y_moral_de_las_Indias/JA4rAQAAIAAJ?hl=es-419&gbpv=1&pg=PA2&printsec=frontcover

(3) Ídem, pp. 435-438.


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