sábado, 25 de abril de 2015

El Recopilador de sabores entrañables: haciendo vino casero. Comprar la uva

Liniers, 2 de abril de 2015
La uva llega a Buenos Aires desde Mendoza, cuando llega. De modo que, aunque es feriado, fuimos con Rubén Cirocco y Mario Wenceslao Becerra al barrio de Liniers a comprarla.
Allí, Marta, la encantadora hija de don Gaspar, no recibió con amabilidad y oficio. Nos permitió seleccionar la uva y hacer una molienda con su máquina despalilladora. 
Disfruté del colorido de las escenas de intercambios entre los proveedores y los compradores, mayoritariamente italianos o hijos de italianos, pero también judíos y de otros orígenes.
Desde allí nos fuimos hasta Monte Grande. Abusando de la generosa hospitalidad de Rubén, dejamos la uva molida con sus hollejos en unos contenedores en los que guardarán agitado y ruidoso reposo durante los 10 días que lleve la maceración del mosto.
Nos espera el filtrado para la que la fermentación siga su curso hasta que “todita es'uva vino se hará”. En ese momento, verificaremos si el grado de alcohol desarrollado permitirá la elaboración de la “vineta”.
Esta bebida es un vino sumamente liviano que se obtiene agregando un poco de agua a los hollejos en lugar de prensarlos. Pero esto sólo es posible si el vino principal tiene suficiente graduación alcohólica. De otro modo, el jugo obtenido de este segundo prensado debe ser volcado al mosto del vino principal o simplemente conservado aparte para su consumo cunado completa su fermentación.
Agradezco a Rubén por la experiencia que estamos desarrollando y a Mario Wences por ser de la partida.
Para mayor información de lo que estamos haciendo, recomiendo la lectura de mis artículos sobre los vinos caseros en el Gran Buenos Aires y sobre los que Rubén Cirocco elabora en Monte Grande (Parte I y Parte II).


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