sábado, 3 de diciembre de 2016

Croque monsieur de Nadine



Todo el mundo sabe qué es un Croque monsieur, ¿no?
¡¿No?!
Bueno, simplemente se trata de un sándwich de jamón y queso emmental en pan de molde que se sirve cocido al horno o a la plancha. Se trata de un plato típico de los bares de París que, según la leyenda, recogida y consagrada en los ámbitos académicos, fue creado hacia 1910.
 
Las imágenes pertenecen al autor
La historia de su origen, y la de de su salto a la fama también, aparece en todos los sitios de la Internet casi sin variantes. Tomo la versión de la periodista Lucie Héronnière porque está soportada en un dispositivo erudito poco frecuente en la Internet y permite aclarar el sustento de las afirmaciones que construyen el relato.
Lo primero que debo decir es que el texto me impactó por su visión crítica sobre la calidad del afamado sándwich (lo define como una comida aburrida). A renglón seguido, la autora nos dice que el diccionario gastronómico de Larousse afirma que fue creado en un café del Boulevard des Capucines en 1910(1).
Realizando las citas correspondiente, afirma, además, que la primera mención de la existencia de este sándwich se debe a la pluma de Marcel Proust que la menciona en su obra “A l’ombre des jeunes filles en fleurs” (“A la sombra de las muchachas en flor”, 1919). A diferencia de otros autores, Lucie expone una cita indirecta, en tanto que el resto de los autores repite incesantemente en la Web el aserto sin el respaldo erudito que ella nos entrega, como si todos hubieran leído a Proust directamente.
Ya en relación con las recetas, debo decir que las versiones más ortodoxas que conocía, en mi corta experiencia en la materia, suponían que el procedimiento de su preparación culmina con el gratinado de la pieza a la que se le ha agregado salsa bechamel. Sin embargo, la mencionada Lucie Héronnière reseña todas las recetas clásicas publicadas en diversas obras y muestra que en ninguna aparece el gratinado con salsa bechamel. Finalmente, transcribe la descripción efectuada en la edición de 2012 del diccionario Larousse. En este último texto, el gratinado es opcional(2).
De modo que el artículo me ha hecho revisar mi posición frente al Croque monsieur que ofrecen en una conocida cadena de restaurantes de Buenos Aires. Allí se ofrecen “Croque Monsieur” y “Croque Monsieur con salsa bechamel”. Yo sostenía que debían invertirse los términos y proponer, como alternativa al que yo creía ortodoxo, una  “Croque Monsieur sin salsa bechamel”.
Una variante, igualmente famosa en la Ciudad Luz, es el Croque madame que consiste en un Croque monsieur al que se le agrega un huevo frito o cocido a la plancha.
Hay que tener cuidado, cuando uno pide este sándwich en París porque, al igual que nuestros tostados, suelen diferir en tamaño de bar en bar, siendo algunos, verdaderamente gigantescos.
No voy a dar una receta cualquiera de Croque monsieur, voy a entregarles la que prepara mi cuñada Nadine en su casa en la bella ciudad de Saint Maló. ¿Respeta alguna ortodoxia? ¿Tiene alguna particularidad? Veamos…
Croque monsieur
Fuente (fecha)
Nadine de Muslera, sobre la base de una receta del cocinero Philippe Conticini (2015)
Ingredientes
Pan de molde lacteado: 2 rodajas (en estos últimos tiempos, Nadine prefiere usar pan de molde de cereales).
Jamón cocido: 2 fetas.
Queso emmental: lascas para el sándwich y rallado para el gratinado.
Manteca: c/n.
Crema de leche de bajo tenor graso: 1 cucharada (Nadine prefiere crema de 18% de grasa).
Aceto balsámico: 2 cucharaditas de café.
Preparación
1.- En una placa para horno colocar: 1 rodaja de pan y, sobre ella, agregar las dos fetas de jamón cocido un poquito de manteca cerca de cada ángulo y en el centro y las lascas de queso emmental.
2.- Tapar con la otra rodaja de pan.
3.- Se mezcla la crema, que no debe estar muy líquida, con 4 cucharadas colmadas de queso emmental rallado (esta preparación puede anticiparse y conservarse en la heladera).
4.- Agregar, a la preparación de crema, el aceto balsámico y mezclar hasta que quede bien integrado.
5.- Colocar la mezcla sobre el sándwich armado sobre la placa.
6.- Llevar al horno con la función de gratinado activada hasta que se tueste en el punto deseado.
7.- Servir inmediatamente.
He dicho en otra parte que Nadine tiene una enorme capacidad didáctica para explicar sus recetas. No sólo aporta detalles que demuestran que su actitud en la cocina es reflexiva, sino que también agrega gestos, tan convincentes como sus palabras. Espero haber sido fiel a su receta en la transcripción que he hecho en éste artículo.
Notas y bibliografía:
(1) Leído en http://www.slate.fr/life/75818/croque-monsieur-vraie-recette, el 21 de abril de 2016.
(2) Ídem.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Farz bretón



El Farz es una preparación típica de Bretaña que suma una sencilla combinación de ingrediente (huevos, harina y azúcar) a una técnica sutil.
El que comí en casa de Nadine y Osvaldo en Saint Maló me pareció único e irrepetible. ¿Por qué? En principio, porque lo hizo Nadine con mucho cariño, pero hay también algo en la técnica y los ingredientes que…
Referencia de la imagene (2)
Bueno, para que se hagan una idea, les cuento que este postre se parece a un flan, pero no lo es. Precisamente, mi recetario de cocina popular bretona reprocha a los habitantes de Rennes que llamen “Flan” a su “Farz”(1). Simone Morand, la autora de ese libro, sostiene que bajo la denominación Farz se conciben diversas preparaciones, algunas de ellas saladas, que se distinguen entre sí por su especificativo (v. g., Farz sac’h). El más famoso es el Farz forn, también denominado Farz bretón (la propia denominación parece indicarnos la primacía de esta receta sobre el resto).
…Decía que el Farz bretón de Nadine era único y di la explicación obvia: el talento y el amor que pone en cocinarlo. Pero hay algo más, algo que hace la diferencia entre el Farz y el Flan: las cualidades nutritivas y sápidas de la leche bretona y la sutileza técnica de la preparación.
Referencia de la imagene (1)
Con enorme capacidad didáctica, Nadine me ha enseñado cómo cocinar este plato. Espero que mi texto pueda replicar lo que ella me dijo con palabras y con gestos convincentes. Aquí va la receta.
Farz bretón
Fuente (fecha)
Nadine de Muslera (2015)
Ingredientes
Huevos: 4.
Manteca: c/n.
Harina 0000: 5 cucharadas colmadas.
Leche entera: 450 ml.
Sal: una pizca.
Azúcar: 7 cucharadas rasas.
Esencia de vainilla: unas gotas (Nadine usa un sobrecito de azúcar de vainilla).
Ron: 3 cucharadas soperas.
Ciruelas pasas sin carozo: un puñado (opcional).
Preparación
1.- En un perol colocar las 5 cucharadas de harina, las 7 cucharadas de azúcar y el sobre de azúcar de vainilla, si se dispone de ella.
2.- Cascar 2 huevos (Nadine, lo hace de a uno en un recipiente aparte para evitar un mal momento con algún huevo en mal estado) y agregarlos a los secos que están en el perol.
3.- Mezclar con un batidor lentamente. Luego, agregar los otros dos huevos, de a uno y a medida que los anteriores estén bien integrados a la pasta. El batidor debe estar siempre pegado al fondo del perol para evitar que entre aire en la preparación.
4.- Agregar las tres cucharadas de ron y mezclar con el mismo procedimiento hasta que se integre bien (si no se cuenta con azúcar de vainilla, es el momento de incorporar las gotitas).
5.- Agregar lentamente la leche y seguir integrando la pasta. Hay que evitar que se formen burbujas. Si esto ocurre, es necesario ir rompiéndolas.
6.- Enmantecar una fuente de horno de aproximadamente 30 cm de diámetro.
7.- Precalentar el horno a 180º C.
8.- Volcar la masa sobre la fuente. Hay que mezclar un poco la pasta en el perol antes de volcarla para evitar que tenga sólidos precipitados. Hay que romper todas las burbujas que queden.
9.- Llevar al horno en una rejilla que esté en el centro de su capacidad y cocinar por 30 minutos. No se debe abrir en horno en ningún momento.
10.- Bajar el horno a 160º C y cocinar por 10 minutos más.
11.- Se come tibio, por lo que hay que dejar que se enfríe un poco después de cocinarlo. Como sale inflado de la cocción, la comprobación de que está bien hecho es que quede muy finito en el centro. Se puede recalentar un poco en el horno, si no se lo sirve inmediatamente.
12.- Si se ha de usar la opción de agregar las ciruelas pasas, se las debe desparramar sobre la fuente enmantecada y, luego, seguir el procedimiento desde el paso 8.-
Notas y bibliografía:
(1) 1984, Morand, Simone, Cuisine populaire de Bretagne, Artigues-pres-Bourdeaux, Editions Jos, pag. 27 y ss. 

Más sobre las recetas bretonas de Nadine




Nadine cocina como los dioses. Eso no es una novedad.


¿Cómo?... ¡Ah!, ¿Quién es Nadine?... Sí… Es mi cuñada, nacida y criada en Bretaña. Nadine vivió muchos años en París… ama París. Desde hace algún tiempo volvió al terruño. En el viaje que hicimos en octubre de 2015, ella y Osvaldo nos esperaban en su casa en la apacible ciudad de Saint Maló (digo apacible porque fuimos fuera de temporada, claro está).


Las imágenes, salvo indicación específica, pertenecen al autor 
Nadine ejerce una cocina hogareña a partir de un recetario personal heterogéneo que reconoce, entre otras, dos grandes influencias: la cocina tradicional bretona que la acompaña desde su infancia y la cocina argentina que aprendió para compartir con su marido la evocación de los aromas y sabores de la infancia que él vivió en Buenos Aires.


Hace algunos años, he publicado una recopilación que me permitió intentar una aproximación a la cocina tradicional bretona. En esa oportunidad, Nadine me ofreció toda la información a partir de la cual compuse el artículo principal y los correspondientes a las recetas (Galettes y crepes, Caramelo con manteca salada y el famoso postre Kouign amann).


Fue en nuestro viaje anterior (2012). Yo no conocía Bretaña. Ese viaje fue una oportunidad para apreciar la Costa Esmeralda y las ciudades portuarias cercanas a Saint Maló en el extremo occidental del Canal de la Mancha. Las recetas de Nadine completaron mi abordaje a la región y produjeron el descubrimiento de una cocina tradicional que desconocía y que se me manifestó intensa y misteriosa como surgida de una tierra exótica.


En esta ocasión, voy a relatar experiencia afectuosa que significó que Haydée y yo nos sintiéramos agasajados en cada plato que Nadine llevó a la mesa en los días que pasamos en su casa en 2015. Desde su Pollo al horno con hierbas y manteca hasta una sencilla cena en la que compartimos una Tarta de atún… Todo fue obra del despliegue de sabiduría culinaria que se necesita para hacer inolvidables las preparaciones más sencillas.


Referencia de la imagen en (a)
Pero eso no fue todo. La deliciosa Tarta de atún fue coronada con un Far bretón, un postre tradicional cuyos aromas y sabores trasmiten una incomparable sensación de estar en la tierra correcta para disfrutarlo, de un fruto de esa misma tierra. Ese postre me permitió recuperar aquel impacto, aquella sensación de descubrimiento que tuve en nuestro viaje anterior cuando comimos unas Galettes hechas con harina de “trigo” sarraceno.


Ansioso por registra el momento, y aún con la incertidumbre de poder replicarla en Buenos Aires, le pedí la receta del Far bretón. Pero la receta no vino sola. Vino de la mano de un despliegue didáctico adecuado para registrarla en la memoria casi de manera indeleble. Es que Nadine, con palabras y gestos convincentes, transmite las ideas gastronómicas con claridad meridiana. Mientras ella explicaba, yo la escuchaba y la miraba y casi no podía apartar la vista para tomar las notas. No quería perder ningún detalle. Finalmente, y aunque me faltara apuntar alguna palabra, me quedé con la sensación de haber entendido todo y de que, a pesar de la complejidad del postre y la lejanía de la tradición culinaria a la que pertenece, esa receta es extremadamente sencilla de reproducir.


Para explicarlo de manera contundente, y a fuer de resultar inútilmente reiterativo, traigo, ahora, el recuerdo de cuando practiqué su receta de Caramelo en Buenos Aires. Cuando estuvo hecho, sentí que se me había perdido algo en el camino, no mucho, pero algo sí, que mi Caramelo no era igual al que había probado en Saint Maló. Sentí, en ese momento, que las manos de Nadine eran tan irremplazables en esa receta como la manteca bretona.


Haydée lo probó y señaló virtudes y defectos, semejanzas y diferencias que me hicieron reflexionar. Entonces pude decirme, con más timidez que convicción: quedate conforme con el resultado que obtuviste, porque es razonable, es lo que podés lograr sin aquello que no tenés a mano; el resultado que obtuviste es mucho más cercano al original que si lo hubieras trabajado a partir de una receta encontrada en la Internet. Es entonces que se me hizo evidente que, cuando lo preparé, acompañaba la lectura de mis notas con la evocación de la imagen gestual de Nadine explicándomela…


Creo que, la próxima vez, filmaré su clase de cocina y no tomaré apuntes…


En el artículo respectivo, les expongo la receta de Farz bretón de Nadine. Pero, como su cocina, no se limita a los platos locales, agregó también su versión particular de Croque monsieur. Por último, propongo, desde esta recopilación, una revisión de mi artículo sobre la receta de Ranas a la Provenzal. Nada tiene que ver con los aspectos de la cocina de Nadine que conozco, pero sí con nuestras charlas sobre esa preparación en nuestro viaje anterior y con el feliz hallazgo del recetario de cocina provenzal de 1910(1) en este viaje, episodio que cuento en otro artículo.
Notas y referencias:
(1) 1910, Reboul, J. B., La cuisinière provençale, Marsella, Éditions Tacussel, 1989.

(a) 1984, Morand, Simone, Cuisine populaire de Bretagne, Artigues-pres-Bourdeaux, Editions Jos, pag. 28.