sábado, 25 de septiembre de 2021

Conserva de tomates fermentados. Parte II: la receta de tía Chocha

Ir a Parte I

He escrito, en la Parte I, sobre la receta de conserva de tomates fermentados que mi abuela Agustina preparaba en su chacra a 30 km de la ciudad de 9 de Julio. La he reproducido tal y como la describió tía Chocha, su hija. La he rastreado en recetarios españoles que podrían representar un antecedente, pero no la encontré. Si la encontré en los recetarios argentinos de la primera mitad del siglo XX. Es más, en la duodécima edición del libro de Teófila Benavento (1895) la receta ya se encuentra incluida. (1) También encontré referencias de que se trataba de una preparación habitual hasta hace 60 años en las zonas rurales de las pampas rioplatenses, siendo el hallazgo más notable la receta de Pepe Mujica (diferente a la de mi abuela, pero en la misma línea de fermentación de tomates). (2)

Las imágenes pertenecen al autor o a su biblioteca

Concluí la primera parte allí; meditando en que no creo en la singularidad de esta idea gastronómica (si lo afirmara, el chucrut y el kimchi me desmentirían rotundamente) y tampoco en el origen rioplatense de la receta de esta conserva hecha con tomates.

Retomemos el camino de la búsqueda, a tientas, por cierto, incitado por el hecho de que mi tía Chocha ha vuelto a hacer esta salsa de tomates fermentado (la incluyo al final de este artículo) como lo hacía su madre.

IV Otros hallazgos

He buscado en el libro de Sandor Katz y en algunos sitios de la Web el antecedente de la receta específica de mi abuela con magros resultados.

El autor norteamericano hace referencias a la fermentación de tomates en dos secciones de su capítulo dedicado a la fermentación de verduras en general (y de algunas frutas). En una, se dedica a las recetas que inician con una fermentación espontánea; en la otra, a las que inician sumergiendo los tomates en salmuera.

La primera sección mencionada expone un recuadro que lleva por título “Conserva cruda de tomates” cuyo autor es Sergio Carlini que la envía desde Italia. (3) Se trata de una receta tradicional de su país. Consiste en dejar fermentar el tomate como si se tratara de un vino, es decir, a partir de la activación natural de sus propias levaduras. Sólo se agrega sal a la salsa cuando la fermentación ya se ha completado. El resultado final es una pasta compacta similar a un extracto de tomates.


Volviendo a ver el video del reportaje que le hiciera la televisión pública holandesa al ex presidente uruguayo José Pepe Mujica, da la impresión de que es ésta precisamente la salsa que él prepara en su chacra, aunque no propone deshidratar el resultado de la fermentación. (4) La receta de doña Agustina arranca con el agregado de sal a los tomates.

Por su parte, comienza la sección que dedica a la fermentación de verduras en salmuera, diciendo:

“A diferencia del método del salado en seco, en que se suele emplear la sal para extraer el agua de las verduras con el fin de hacerlas fermentar bajo sus propios jugos, la fermentación en salmuera supone preparar una solución de agua para cubrir con ella las verduras. /…/.” (5)

A continuación enumera una gran cantidad de verduras, entre ellas, tomates verdes, que se pueden fermentar con salmuera, usando distintos procedimientos. Es evidente, nuevamente, que la receta de doña Agustina supone lo contrario, es decir, usar la sal para quitarle líquido a los tomates y éstos deben estar muy maduros.

En la Web encontré un sitio denominado Mundo bacteriano que alienta la producción y el consumo de alimentos fermentados porque los considera muy saludables. El autor, de apellido Estévez, firma los artículos con el pseudónimo “Probiótico”. Es español lo que alentó la lectura pensando en antecedentes de ese origen para la salsa de mi abuela. Pero no…

Sus artículos parecen estar en sintonía con las propuestas de Katz. Veamos cómo trata la fermentación de tomates.

En un primer artículo, leemos:

“Hay muchos sistemas de conservar y fermentar tomates. Algunos los desecho porque añaden vinagre de vino, para conseguir la acidez que permitirá conservarlos. En el mundo anglosajón se preparan con asiduidad los llamados “Pickled tomatoes”, que suelen hacerse con vinagre y salmuera, además de hierbas aromáticas. En Italia, se prepara una pasta de tomate fermentada a la que se llega tras eliminar el líquido. Es muy elaborada /…/.

”Pero yo, buscando la sencillez, he preferido usar el sistema tradicional de la inmersión en salmuera, del mismo modo que hacemos el resto de las hortalizas.” (6)

Como puede verse, su “receta preferida” es similar a la que usa Sandor Katz para su conserva de tomates verdes. Estevez expone dos recetas más: “Tomates fermentados a la italiana” (7) y “Extracto de tomates fermentados”. (8)

El procedimiento de la primera receta se inicia con los primeros pasos de una passata (hervir los tomates y luego cernirlos en un passatuto). Luego, se agrega un dos por ciento de sal al jugo resultante que fermentará al cabo de unos días. Se conserva en frascos en la heladera.

Probiótico afirma que la segunda receta es la tradicional de “strattu”, o extracto de tomates siciliano. El punto de partida es la salsa obtenida con la receta anterior, la que luego es sometida a un proceso de eliminación de líquidos excedentes (escurrido, prensado, etc.) hasta lograr una pasta consistente. Si bien la salsa fermentada de base es diferente, se usa un procedimiento bastante parecido al que muestra la “conserva cruda de tomates” de Sergio Carlini que expone Sandor Katz. El enlace a la receta se encuentra en la nota (8), allí, el lector contará con todos los detalles del proceso.

En síntesis, el principio general de todas las recetas expuestas es el mismo, lograr la fermentación de tomates. Sin embargo, ninguna se parece estrictamente a la receta de mi abuela. Tal vez porque, a excepción del extracto de tomates, las recetas parecen seguir procedimientos más recientes y, justo es decirlo, tanto Katz como Probiótico procuran la mejor receta sin preguntarse qué tan tradicional es.

V Un paréntesis oriental

El artículo en el que publiqué la salsa de mi abuela mereció muchos comentarios de personas que recordaban haberla comido, hecha por sus madres o abuelas, tanto en la Provincia de Buenos Aires como en la República Oriental del Uruguay. Claro está que los comentarios son genéricos y, en casi ningún caso, se alude explícitamente al modo inicio de la fermentación, es decir, arranque natural o arranque a partir del agregado de sal.

En la provincia de Buenos Aires, la costumbre de hacer estas salsas se ha ido perdiendo; pero no así en la R. O. U., donde parece que, aunque no es pan de todos los días, se sigue practicando con asiduidad. Como da cuenta el mencionado reportaje al ex presidente Mujica arriba mencionado.


Esto era un misterio para mí hasta que en uno de los comentarios recibidos en El Recopilador de sabores entrañables, pude leer lo siguiente:

“Es una verdadera delicia, yo me como un pan flauta entero con esa salsa. Cuando yo era chico, mi padre la hacía en damajuana de 5 litros de vino. La mejor receta para esta salsa estaba en un viejo libro que se llamaba Almanaque del Banco de Seguros del Estado, en Uruguay, que sale todos los años, creo que aún sale; pero no recuerdo de que años es, creo de los años sesenta o setenta.” (enlace en nota (2))

Las distintas fórmulas para fermentar tomates fueron publicadas en La Argentina en recetarios editados entre 1895 y 1944. En el Uruguay, su publicación es mucho más reciente y, adicionalmente bajo la forma de un almanaque que tiene sus ventajas (como estar más al alcance de la vista, contiene un número menor de recetas, etc.). Por estas razones, es más probable que una receta sea encontrada imprevistamente y con mayor facilidad que en un libro donde hay que ir a buscarla.

VI ¿Por qué no encuentro la receta original? ¿Por qué dejó de hacerse la salsa como la hacía mi abuela?

El lector sabe bien que no valoro tanto el origen de una receta como la resultante de haber sido apropiada por los argentinos y de contar con una fórmula aceptada por la generalidad de quienes la practicaban diferenciada de la receta original. Aunque, en este caso, debo ser más preciso y hablar de una receta rioplatense, porque ese fue el ámbito social en que la misma fue apropiada. La búsqueda del origen sólo representa, si se lo mira desde este ángulo, un punto de referencia que permite ver la evolución y la identidad diferencial emergente de la nueva receta acriollada o, más bien neo criolla.

No puedo responder a por qué no la encuentro, pero abrigo algunas hipótesis. En parte es por mi propia insolvencia, claro está; pero tal vez porque en el terruño originario ha dejado de practicarse, como ha ocurrido en este lado del Río de la Plata. Intuyo, incluso que, en la otra banda del río, donde se sigue practicando como ya lo he expuesto, la receta aceptada en nuestros días difiere con la receta de antaño.


Si fuera más osado, diría que no la encuentro porque la de mi abuela representa ya la adaptación local, con su identidad diferenciada, hecho que ocurrió en esta margen del río. Pero salvo mi propia insolvencia para encontrar el original, no tengo fundamentos para sostener ningún de las otras hipótesis.

¿Por qué dejó de hacerse esta salsa? Como muchas otras fórmulas de las tradiciones culinarias populares, la hegemonía del eje agro industria – disposiciones sanitarias estatales que procuran garantizar productos seguros para el consumidor, ha hecho que desaparezcan muchas recetas que eran de una práctica habitual no hace demasiado tiempo. Adicionalmente, debo decir que esta tendencia ha sido acompañada por el desarrollo de la mala prensa que han tenido los fermentos por años.

Daré algunos ejemplos para que no se piense que hablo en abstracto.

El primer ejemplo es el que nos ocupa y, para ello, voy a regresar a la receta de Sergio Carlini, transcribiendo algunas de sus expresiones:

“Esta receta, basada en una fermentación espontánea, se emplea en Italia desde hace centenares de años, y yo la preparo todos los años., No obstante, por los nuevos reglamentos de la Unión Europea, ya no se ve en los mercados (era de esperar…).” (ver nota (3))

Otra situación similar ocurre con los quesos franceses de leche cruda, en especial, el caso del camembert. Michael Steimberger, en su libro Au Revoir (2009), relata cómo los productores de ese queso resisten a la imposición de las normas de la Unión Europea que exige que todos los quesos se hagan con leche pasteurizada. (9)

Mi tía Chocha me dio la receta de su madre cuando fui a verla a 9 de Julio en 2017. Me contó entonces que ella ya no la practicaba y que no la usó cuando, hace algunas décadas, intentó hacer una pequeña producción artesanal de conserva de tomates.


Para reforzar sus dichos, me regaló un librito que había consultado en aquella oportunidad. Se trata de una obra de Jaime Zammito que contiene fórmulas para producir conservas de tomates, entre otras muchas propuestas. Todas las recetas suponen una cocción de los tomates o un sometimiento a hervores en baño maría cuando ya están envasados. (10) En ese sentido, la passata (industrial o casera) que es una salsa de tomates en la que se evita la fermentación, pareciera ser el emblema de la nueva época.

VII En los caminos del regreso

De todos modos, tía Chocha volvió a hacer tomates fermentados como su madre. No se trata de un caso aislado, ni de un gesto nostálgico. Volvió a fermentar tomates porque considera bueno el resultado.

Al lector le resultará fácil percibir una serie de tendencias que congregan a numerosas personas que intentar recuperar productos y recetas artesanales con distintas motivaciones, convencidos de las bondades de los productos que obtienen. Pongo algunos casos: aquellas personas interesadas por producir alimentos fermentados, generalmente para el autoconsumo; los que promueven la recuperación de la producción artesanal de fiambres y embutidos, algunos de ellos con finalidades comerciales (éstos tienen un capítulos en el que los productos deben fermentar); los que elaboran dulces y mermeladas con la misma finalidad comercial; los que pretende restauran la quinta de los abuelos en casa, aún en el ámbito mínimo de un balcón de un edificio de departamentos en la gran ciudad.

No es poco.

Ahora bien, el problema que tienen en general se relaciona con el acceso a las recetas. Es fácil recuperarlas en los casos en que la práctica no se ha perdido, como por ejemplo ocurre con las mermeladas. Más difícil, cuando se trata de productos que se han perdido en el tiempo, como la salsa de tomates fermentados.


Los medios para recuperar esas prácticas y recetas son varios. En algunos casos, se reconstruyen recetas por afinidad con otros productos, como puede verse en el caso de la receta de tomates fermentados en salmuera de Probiótico (ver nota (5)) que usa la fórmula general que aplica a otros vegetales.

Con todo, hay un detalle muy importante que casi todos tienen en cuenta, las normas de seguridad prescriptas por el estado o consagradas por las buenas prácticas industriales. Estas normas tuvieron un desarrollo mayoritariamente intuitivo a lo largo de las tradiciones populares; pero, en nuestros días, eso no alcanza, sobre todo si se ha roto la cadena de transmisión de saberes de generación en generación. Por ejemplo, ya nadie hace chorizos secos sin sal de cura, ni mermeladas sin esterilizar los frascos en los que las envasan.


No está mal. Tal vez, la conciencia sobre el tema, sea el mayor logro que nos deja la agro industria, la preceptiva estatal y la prédica de los promotores de pequeños emprendimientos artesanales como el citado José Zammitto. (ver nota (10))

VIII La receta actual de tía Chocha

Con todo tía Chocha volvió a hacer tomates fermentados como su madre.


¿Realmente los hace como hacía su madre? No, claro que no. Por ejemplo, envasa la salsa en frascos que esteriliza mediante el procedimiento de hervirlos en agua por un rato, digamos, por media hora. También los pela porque, según me cuenta, la piel que tienen los tomates que compra carece de las mismas propiedades de aroma, sabor y textura que tenían los que su madre cosechaba en la quinta.

Tomates fermentados receta actual

Fuente (fecha)

María Luisa Aiscurri, mi tía Chocha (2020)

Ingredientes

Tomates maduros.

Sal gruesa.

Aceite.

Ajo.

Albahaca.

Preparación

1.- Seleccionar los tomates. Tienen que estar bien maduros, pero firmes.

2.- Limpiarlos, pelarlos y cortarlos en trozos como para una ensalada.

3.- Colocarlos en un colador y agregar una generosa cantidad de sal gruesa. Opcionalmente, siempre al gusto personal, se pueden agregar, en ese momento unos dientes de ajo fileteados y unas hojas de albahaca. Tapar con un lienzo.

4.- Dejar que escurran bien su jugo por dos días.

5.- Cuando escurrió bastante, esterilizar los frascos: colocarlos vacíos y sin la tapa en una olla con agua envueltos en un repasador. Hacer que hiervan por treinta minutos. Rociar las tapas y el borde de los frascos con alcohol.

6.- Colocar los tomates en los frascos, agregando el ajo y las hojas de albahaca, si no se lo ha hecho antes.

7.- Dejar los frascos destapados algo inclinados hacia abajo dentro del mismo colador para que sigan perdiendo líquido dos días más, tratando de evitar que salga la pulpa.

8.- Cerrar los frascos y conservarlos en la heladera.

9.- Esperar quince días para consumirlos. Pueden durar hasta tres meses.

Comentarios

Si aparece moho, se retira con una cucharita y listo.

Notas y referencias:

(1) 1895, Benavento, Teófila, La perfecta cocinera argentina, duodécima edición, Buenos Aires, Tusquets, 2020, 1° edición de 1888, pag. 116.

(2) 2018, Aiscurri, Mario,Conserva de tomates fermentados. Parte I la receta de doña Agustina”, El Recopilador de sabores entrañables, leído en https://elrecopiladordesabores.blogspot.com/2018/11/conserva-de-tomates-fermentados-de-dona.html el 17 de agosto de 2020.

(3) 2012, Katz, Sandor, El arte de la fermentación, Móstoles, Gaia, 2017, pag. 149.

(4) 2014, entrevista a José Mujica, leído el 10 de febrero de 2018 en https://www.elobservador.com.uy/el-presidente-mujica-ensena-hacer-salsa-casera-tomate-n272101.

(5) 2012, Katz, Sandor, Op. Cit., pag. 152 y ss.

(6) 2016, “Tomates fermentados. Primer sistema”, leído el 10 de febrero de 2018 en http://www.mundobacteriano.com/tomates-fermentados-primer-sistema/

(7) 2018, “Tomates fermentados a la italiana. Segundo sistema”, leído el 19 de agosto de 2020 en http://www.mundobacteriano.com/tomates-fermentados-a-la-italiana-2o-sistema/

(8) 2018, “Extracto de tomates fermentados”, leído el 19 de agosto de 2020 en http://www.mundobacteriano.com/extracto-de-tomates-fermentados/

(9) 2009, Steinberger, Michael, “Lo crudo y lo cocido”, en Au Revoir. Comida, vino y el final de Francia, Barcelona, Ediciones Urano S. A., pp. 159-182.

(10) S/D (c 1960), Zammitto, José, Industria casera, Mercedes, Buenos Aires, pp. 22 y ss.


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