sábado, 18 de junio de 2016

Receta de sushi de Marta Beines



Es verdad que la tradición culinaria de sushi y el gusto de los argentinos están tan lejos y tan cerca como el árbol y el viento. Muchos nos hemos apropiado de aquélla, algunos maestros de cocina la han adaptado a nuestro gusto y la tenemos tan en cuenta como la pizza porteña a la hora de salir a comer. Pero penetrar su historia o por lo menos formular una imagen sobre su origen y su desarrollo antes de las últimas décadas del siglo XX, se me ha hecho cuando quise ir más allá de la calma chicha, oceánica y superficial de la Wikipedia. Sí, he encontrado algunos textos académicos, bastante eruditos ellos, pero sospechables de abrevar casi únicamente en estas fuentes de construcción colectiva(1).

Referencia de la imagen en (a)
El problema es que desconozco la historia del lejano oriente. Es por ello que se me hace muy difícil la búsqueda. Como además el plato es apetecible por su frescura y su refinamiento, resulta muy difícil disfrutar de la búsqueda que, en este marco, se me vuelve árida e indigesta. De todos modos mi propósito no es reconstruir la historia del sushi, sino desplegar una idea del contexto en que Marta Beines publicó sus recetas en 1963. Me voy a limitar, entonces, a formular un esbozo histórico conjetural que se someta a esos fines.

Sushi es, en sentido estricto, arroz cocido y avinagrado. Pero también es, si se usa el término en un sentido lato, el conjunto de platos que se preparan con él (niguiri, maki, temaki, etc.). Lo primero que nos viene a la cabeza es suponer que, en su origen, debió tratarse de un método de conservación de alimentos que se aprovecha la acidez del vinagre para preservar al pescado del rápido deterioro que suele tener. Me imagino un método similar al muy arábigo escabeche. Sí, la hipótesis suena muy razonable, pero tiene un problema, las preparaciones con sushi no llevan exclusivamente pescado conservado, ni siquiera macerado. Llevan, en la mayoría de los casos pescado fresco y crudo. 
Referencia de la imagen en (b)

De modo que hay que pensar que el sushi, como lo conocemos hoy, resulta de la combinación de dos tradiciones culinarias: la utilización del arroz avinagrado en la comida y la ingesta de pescado crudo que informa ese otro componente de la comida japonesa que es el sashimi. La primera parte de mi historia conjetural comienza entonces en el Meckong, río arriba, y termina en la Bahía de Tokio. En este último lugar, dice mi relato, hacia 1850, Hamaya Yohue preparó los primeros platos de niguiri, es decir, colocó un filetito de sashimi sobre una pulpeta de sushi.

Entre los siglos IV y II AC, en la actual región de Indochina, se empezó a conservar el pescado fresco con una técnica que consistía en estibarlo entre capas de arroz cocido a las que se aplicaba un peso encima. El arroz fermentaba y desarrollaba enzimas que protegían el pescado al tiempo que lo saborizaban. El pescado se conservaba de este modo por más de un año, pero cuando se consumía, el arroz debía ser descartado. La técnica llega a Japón en el Siglo VII. Finalmente, entre el Siglo XVI y el XVIII, los japoneses comienzan a producir vinagre de arroz. El arroz avinagrado comienza a reemplazar al fermentado con la ventaja de que aquél sí se podía consumir en las comidas.

En cuanto, al pescado crudo, el citado David Tacuri Paguay, en una versión que no me merece la total confianza, afirma que la “costumbre de comer alimentos crudos es propia del pueblo japonés ya que si revisamos la historia esta costumbre nace en el Siglo XIII con el budismo Zen, religión que basaba su alimentación en el vegetarianismo.”

Ahora la receta de sushi que Marta Beines publicó en su libro sobre la cocina oriental. 

Sushi
Fuente
Ingredientes
Versión (A):
5 tazas de arroz hervido como se indica en la preparación.
¾ taza de vinagre.
1 y ½ cucharada de sal.
Versión (B):
5 tazas de arroz hervido como se indica en la preparación.
½ taza de vinagre.
2 cucharadas de azúcar.
1 cucharada de sal.
Preparación
1.- Lavar cuidadosamente, poner a escurrir en un colador y dejar secar durante tres horas antes de cocer.
2.- Poner agua en una cacerola y cuando levante hervor agregar el arroz.
3.- Al comenzar a hervir nuevamente bajar la temperatura del fuego y dejar durante 10 minutos.
4.- Retirar, colar y poner a enfriar en una fuente plana.
5.- En un bol poner la mitad del arroz.
6.- En éste agregar el vinagre y la sal indicados en la Versión (A).
7.- En el arroz restante el vinagre, la sal y el azúcar especificados en la Versión (B).
8.- Se puede servir este arroz separadamente o en una mezcla de ambas preparaciones.   
Comentarios
1.- El sistema de medidas norteamericano que usa la autora dificulta comprender las cantidades precisas de los distintos  ingredientes que habrán de utilizarse.
2.- No da más indicaciones. De modo que puede pensarse  el sushi como una guarnición o como base de otras preparaciones.

También la receta de niguiri sushi contenida en el mismo recetario.

Niguiri sushi
Fuente
Marta Beines(4)
Ingredientes
Arroz hervido sushi (mezcla de las dos versiones).
Atún, langostinos o sardinas.
4 cucharadas de rábano picante rallado.
2 cucharaditas de salsa de soja.
Agua, cantidad necesaria.
Preparación
1.- Con las manos ligeramente humedecidas, formar croquetas de arroz sushi, dándoles forma ovalada.
2.- Mezclar el rábano picante con un poco de agua para formar de una pasta blanda.
3.- Colocar sobre cada croqueta un poco de la pasta de rábano picante y encima un trozo de pescado y untar con un pincelito con salsa de soja ligeramente azucarada.     
Comentarios
1.- No indica las dimensiones de las croquetas de arroz. ¿Debemos suponerlas del tamaño de un bocado? 
2.- La siguiente receta de la colección es niguiri-sushi con huevo. El relleno ya no será un filetito de sashimi sino un revuelto de pequeños trozos de pescado, huevo, salsa de soja y azúcar.

La historia que pude imaginarme con tanta claridad se interrumpe en la Bahía de Tokio en 1925. El niguiri sushi que inventara el itamae Hamaya Yohue alcanza una gran popularidad en la capital del Imperio. Pero, hacia fines del siglo XX, cuando sushi viene al Río de la Plata, la forma visible dominante es la del maki sushi. ¿Dónde y cuándo se produce esta transformación?   

En principio, debo decir que Marta Beines no lo registra. En su recetario la única receta con sushi que se expone es la de niguiri sushi arriba citada.

Mi imaginación vuela, cruza el pacífico y se queda en el barrio japonés de Los Ángeles. ¿Cuándo? Mi imaginación no alcanza a precisarlo. A veces pienso que fue a mediados de los sesenta, otras que fue una década después. Allí, en un bar de sushi llamado Tokio Kaikan, el cocinero Ichiro Mashita crea el california roll. Esta invención tiene dos características peculiares: será la cabeza de playa de la expansión mundial del sushi a la vez que incorpora productos locales (en este caso, queso philadelfia y palta)(5).

¿Es éste el primer maki de la historia? Me parece altamente improbable, pero seguro que es el primero al que se le reconoce nombre propio. ¿El maki sushi es una creación norteamericana, quiero decir, de cocineros japoneses residentes en los Estados Unidos? No puedo afirmarlo. Es más, la imaginación me indica que ésta es una hipótesis desatinada. Sin embargo, lo que seguramente es cierto es que el california roll fue el punto de partida de la mundialización del sushi.     

He dicho mundialización y no globalización... y casi me atrevería a decir universalización. Creo que la capacidad del sushi para adaptarse a los gustos de aquellos pueblos que han decidido apropiarse de él, lo asemeja más a la pizza que ha dado formas muy interesantes de adaptación en Buenos Aires y Nueva York que a las hamburguesas de las cadenas norteamericanas que se pretenden iguales a sí misma en todo el orbe. En esto, la incorporación de ingredientes locales que utilizó Ichiro Mashita en el california roll es fundacional.

Desde hace treinta años, la expansión adaptativa del sushi no parece detenerse, como tampoco la capacidad creativa de los cocineros que lo practican. ¿Hay un sushi argentino? Creo que sí. Bueno, por lo menos así lo afirma el itamae Iwao Komiyama...(6)

...y yo le creo.
Notas y referencias
(1) Los principales textos que consulté son:  2008, Kishi, Daisuke, “El sushi en Japón y en el mundo”, en Análisis, México y la Cuenca del Pacífico, Vol. 11, N° 32;  2002, Tacuri Paguay, David, “Manual Técnico para la elaboración de sushi”, Quito, Universidad Tecnológica Equinoccial y el texto leído el 11 de junio de 2014 en http://www.adefam.com/pdf/noticiasAgenda/20120305f/Sushita%20-%20Curso%20Sushita.pdf . 
(2) 2002, Tacuri Paguay, David, Op. Cit.
(3) 1963, Beines, Marta, Especialidades de la cocina oriental, Buenos Aires, Compañía General Fabril Editora, pp. 229-230.
(4) Ídem, pp. 230-231.
(6) Leído 15 de junio de 2014 en http://elgourmet.com/receta/sushi-latinoamericano .

Receta de Témpura de Marta Beines



Marta Beines nos dice que témpura (escribo el término en castellano) significa comida frita en términos culinarios(1). Es comida frita, sí, pero de cocción rápida que debe ser ingerida casi inmediatamente de preparada.

Referencia de la imágen en (a)
Según Caius Apicius, de “todas las especialidades culinarias japonesas tan en boga en Occidente, la “tempura” es, seguramente, la única que un europeo admite sin ninguna prevención. Y es lógico: la témpura es un plato de origen europeo”(2). ¿Cómo es esto que un clásico de la cocina japonesa sea un plato de origen europeo? Voy a transcribir la historia de este plato que publicara mi maestro Miguel A. Román. El texto de marras carece de soporte erudito visible; pero todos los texto de Román son de una gran erudición... y si no recorran los artículos de sus autoría publicados en las colecciones En casa de Lúculo y Gastrofábulas. Aquí el relato: 

El Shogún, el señor de la guerra japonés, príncipe de los samurais, tenía muy malas pulgas. Había dos cosas que le gustaban: comer bien y hacer la guerra. Y dos cosas que aborrecía: los monjes y los extranjeros.

Conque imagináos con qué modales recibió a unos extranjeros que, además, eran monjes.

Shimazu Takahisa, que así se llamaba el shogún, tenía ante sí a tres misioneros españoles:Francisco Javier, Cosme de Torres y el padre Juan Fernández. Corría el año 1549 y los tres sacerdotes habían llegado desde Filipinas para apaciguar al señor de la guerra, al que no le hacía ninguna gracia la presencia de los occidentales en oriente.

Sin embargo, pensando en los beneficios comerciales que aquella relación podría aportar a su territorio consintió en dejarles hacer y fundar una misión en Kagoshima, entonces capital del sur del Japón

Pudo ser que un día Shimazu se decidió a pasar por la misión española para comprobar de primera mano cómo les iba y se hizo invitar a comer. Era cuaresma y los religiosos no comían durante ese tiempo litúrgico sino pescado y verduras.

Así que, cuando el gobernante japonés se puso a la mesa, le sirvieron unos trozos pequeños de esta comida envueltos en una pasta crujiente que convertía aquellas menudencias en exquisitos bocados. Preguntando qué era aquello, el monje cocinero, que no entendía el japonés, pensó que se le demandaba por la humildad de lo servido a tan gran señor y se excusó repitiendo en latín: “témpora cuaresmae”, “témpora cuaresmae” (que quiere decir: “es tiempo de cuaresma”).

Pero, para sorpresa de los religiosos, al día siguiente visitaban la misión los cocineros de palacio para interesarse por la “tempora”, es decir, aquella nueva forma de preparar el pescado y la verdura que tanto había entusiasmado a su señor.

Desgraciadamente la aventura de los sacerdotes católicos no terminó bien. Años más tarde Shimazu cayó derrotado y un nuevo shogún, Toyotomi Hideyoshi, se alzó con el poder y condenó a suplicio y muerte a los misioneros y ordenó destruir sus iglesias.

”Sin embargo, lo que no desapareció fue la receta de la “tempora” o “tempura”, que durante los siglos posteriores, y aún hoy, se convirtió para los japoneses en una de las formas preferidas de comer.”(3)

Referencia de la imagen en (b)
Veamos la receta de Marta Beines y luego un comentario “técnico” de Ferrán Adriá.

Procedimiento de cocción del arroz
Fuente
Ingredientes
1 parte de arroz.
1 parte y ¼ de agua.
Preparación
1.- Lavar el arroz varias veces.
2.- Colocar en el fondo de un recipiente.
3.- Agregar el agua.
4.- Poner sobre fuego fuerte.
5.- Cuando levanta el hervor reducir el calor. Dejar cocer 10 minutos hirviendo.
6.- Bajar la llama al mínimo y dejar así por 10 minutos más.
7.- Apagar el fuego. Dejar reposar el arroz en la cacerola tapada durante otros 10 ó 15 minutos.
Ajuste personal
En los ingredientes: pongo una parte de arroz con una parte y media de agua.
En el paso 5: después del hervor, reduzco el fuego a menos del mínimo.
El paso 6 lo elimino. Los 10 minutos de cocción de este paso son innecesarios y pueden ocasionar un desastre.
Comentarios
1.- Se trata del arroz blanco con el que los japoneses reemplazan el pan. Se lo denomina gohan.
2.- Es muy difícil hacer esta receta sin taza medidora. Si se sigue la receta, la opción es hacer 4 pocillos de arroz con 5 pocillos de agua.
3. Según la Sra. Beines, los japoneses realizan la cocción del arroz en un recipiente especial llamado kama.
4.- Creo que la receta contiene un error en el tiempo de cocción que motiva mi ajuste personal (hice la prueba). En la receta de sushi que la Sra. Beines publica en las páginas 229 y 230 de su libro, el arroz sólo se cocina a fuego mínimo durante 10 minutos después del hervor.



Témpura de Marta Beines
Fuente
Marta Beines(5)
Ingredientes
PASTA:
1 taza de harina.
1 huevo.
1 taza de agua.
1 kg de langostinos.
4 tazas de arroz hervido.
Aceite para freír.
SALSA:
1 taza y ¼ de dashi o caldo de pescado.
4 cucharadas de salsa de soja.
4 cucharadas de vino jerez o sake.  
Preparación
1.- Mezclar los ingredientes de la pasta batiendo ligeramente.
2.- Cortar los langostinos limpios, en trozos.
3.- Hervir el arroz de la forma ya indicada.
4.- Poner a hervir los ingredientes de la salsa.
5.- Calentar el aceite en una sartén.
6.- Introducir los trozos de langostino en la pasta y ponerlos  suavemente en el aceite caliente, dejándolos dorar.
7.- Retirar de la sartén y colocar sobre un papel para escurrir.
8.- Retirar la salsa del fuego y dejar enfriar.
9.- Servir los tozos de langostinos calientes sobre el arroz y rociar con la salsa, a la que antes de servir se le agregan 100 g de rabanitos rallados y una pizca de jengibre molido. 
Comentarios
1.- En el listado de ingredientes hay sólo dos títulos, a saber “PASTA” y “SALSA”. Doy por supuesto que el arroz, los langostinos y el aceite para freír no forman parte de los ingredientes de la pasta y los rabanitos, de la salsa.
2.- Con el sistema de medidas por tazas, ¿qué cálculo hay que hacer para obtener 4 tazas de arroz?
3.- No se indica que tipo de rabanitos. Debemos suponer, en el contexto de las recetas que se trata de rabanitos picantes.

Las recetas de témpura que he podido consultar incurren en un gran número de tecnicismos. Tratan al plato como si fuera uno de los más difíciles de reproducir en la cocina mundial. Las recetas se critican unas a otras y al lector le parece que no llegan a ningún lado. ¿Por qué nos queda esa sensación? Con un atrevimiento injustificado, formulo una hipótesis fácil de aplicar a culinarias más cercanas; pero difícil, en este caso, si no se ha viajado a Japón. Sostengo que hay una memoria transgeneracional en las manos de los cocineros que impide a los occidentales llegar rápidamente a oficiar con buenos resultados un plato de fórmulas tan sencillas. 

En el Blog Recetas con historia e historia de la gastronomía, Apicius Apicio publica un texto de Ferrán Adriá del año 2002. Si bien, no hay referencias que permitan verificar la autenticidad de las palabras del cocinero catalán, todos los textos de Apicius poseen una gran erudición (hecho que se puede comprobar recorriendo sus blogs.). De modo que es razonable tomar el texto por bueno.

Habíamos comido muchas veces témpura en Occidente, pero nunca nos gustaba más que nuestra fritura andaluza. El motivo era que la proporción entre el rebozado de témpura y el producto no nos convencía. Algunos japoneses nos habían comentado que cuando fuésemos a Japón teníamos que probar la verdadera tempura, donde la capa del rebozado que cubre el producto es finísima. En Tokio nos llevaron a Migawa, que tiene fama de ser uno de los mejores sitios para comer tempura. En un lugar sencillo con una barra para ocho personas y dos mesas. En medio había tres cocineros, el maestro que freía y dos ayudantes.

Nos sentamos y empezamos a observar. Había un wok con aceite vegetal mezclado con una pequeña proporción de aceite de sésamo, donde el cocinero introducía los productos en tempura. El maestro nos comentó que una de las cosas más importantes es que cada producto necesita una cantidad de témpura y una temperatura de fritura diferentes. Observamos también que la harina y el agua (ingredientes junto al huevo de la tempura) se guardaban en la nevera y que iban rehaciendo la témpura cada cierto tiempo. El resultado fue que comimos la mejor témpura de nuestra vida. El rebozado era extremadamente delicado, lo que hacía que el producto rebozado mantuviese su personalidad, probamos colas de langostinos, cabezas de los mismos, calamares, boquerones, ostras, shitakes, langostinos, pez aguja y sepia. En todos ellos estaba bien proporcionada la relación entre témpura y producto.”(6)

El testimonio de Adriá parece confirma mi hipótesis y otras muchas que tengo sobre la verdadera identidad nacional de una tradición culinaria. El hecho, de todos modos, no me impide saludar con pleitesía la receta que Marta Beines publicara hace más de cuarenta años en Buenos Aires... nos hizo abrir los ojos para abrir mejor la boca.
Notas y referencias
(1) 1963, Beines, Marta, Especialidades de la cocina oriental, Buenos Aires, Compañía General Fabril Editora, pp. 234.
(4) 1963, Beines, Marta, Op. Cit., pag. 229.
(5) 1963, Beines, Marta, Op. Cit., pag. 234.