sábado, 21 de abril de 2012

Los orines del niño (Rubén Flores, Lima, enero de 2012)


Rubén Flores es un buen amigo mío. También se crió en Mataderos. Compartimos las escuela secundaria, el ingreso a la Universidad de Buenos Aires y nos recibimos juntos de profesores de primaria en la Escuela Normal N° 2 de Buenos Aires... sí somos egresados del Mariano Acosta o, simplemente, del Acosta. De cómo Rubén pasó a ser el Ele no voy a hablar porque los apodos tiene largas historias... y ésta no viene al caso.
Imagen suministrada por Rubén Flores (1) 
En Enero de 2012, ya entusiasmado con El Recopilador, realizó un viaje de vacaciones que, entre otros lugares, lo llevó a Lima y Bogotá. Desde ésta última comenzó un intercambio de correspondencia en torno de una receta para la recopilación
De: Rubén Flores
Fecha: 9 de enero de 2012
Hola Mario: te escribo desde Bogotá.
Estando días pasados en Lima, viendo una muestra de pesebres por las natividades, me permití copiar una receta para vos, de una cartelera donde figuraban cuestiones alusivas a la fecha.
Es una receta Iqueña del Siglo XIX "Los orines del niño"
Jugo de uva de agraz (uva no madura) agua, canela, clavo y pimienta de chapa, una cucharadita de vainilla, azúcar, mangos verdes picantísimos, pisco o vino blanco.
Se pone a hervir el agua con las especias por 10 minutos o hasta que tome color. Se deja enfriar; aparte se lava la uva, se desgrana y se muele a golpes de mortero. Se pasa por un tamiz y se filtra el jugo, se cuela el agua de especias, se endulza al gusto y se mezcla con el jugo de uva en agraz. Se pone unas gotas de vainilla. Se sirve frío con mango verde picado.
Me parece que merece estar en los anales (aunque no sea estrictamente del barrio).
Un abrazo Ele
Me pareció muy interesante el hallazgo, aunque no sé dónde se pueda conseguir uva en agraz.
Antes de seguir quiero detenerme en la última expresión (“Me parece que merece estar en los anales (aunque no sea estrictamente del barrio).”). ¿Cuál es el barrio en dónde la identidad se juega? Ensayo dos conceptos al respecto. El primero es vital y autobiográfico: el barrio es sólo la esquina en donde nos hemos criado. En este sentido, Rubén y yo no somos del mismo barrio. El otro es social: el barrio puede ser la amplia zona en donde percibimos secretas, y no tan secretas, afinidades. La Luso-hispano-américa es, para mí ese barrio. Lo siento al respirar cuando camino las calles de Montevideo o transito la ruta a mar del Plata; lo siento como una vibración cada vez que escucho los versos “Alma llanera” o la voz de Armando Manzanero o Joan Báez; lo siento con todos los sentidos cada vez que como un asado en casa o voy a un restaurante peruano de Buenos Aires y escucho cantar a Chabuca con cada bocado.
De ese barrio, que en más de un sentido compartimos con Rubén, provienen estos “orines del niño”. Es que en el barrio de la cocina argentina, Lima es una actora destacada.
La carta de Rubén me disparó ideas, por eso respondí lacónicamente sin prestar demasiada atención a la receta en ese momento.
De Mario Aiscurri
Fecha: 11 de enero de 2012
Ele:
Con relación a la receta: bienvenida, registrada y veremos si nos sale (es probable que reúna algunas notas de viajeros)
Besos y abrazos para ambos, Mario.
Yo me quedé pensando en una sección que incluyera notas de viaje y correspondencia que tratara de dar cuenta, aunque sólo sea por yuxtaposición de descripciones del vínculo entra la comida y el paisaje natural y humano que el viajero percibe. Parece una certeza, pero ¿el viajero es un puro percibidor que se deja impresionar por el objeto sin poner nada en un intento de dar con él?
¿Qué es lo que se busca en un viaje? En mi caso particular, suelo buscar cosas que me llenen de asombro. Por eso procuro ensayar una imposible mirada de niño frente a lo que veo. No siempre funciona, es más, casi nunca. Cuando se da, soy feliz. Cuando no, despotrico contra mi insolvencia. Por eso registro mis experiencias con minuciosa obsesión de coleccionista, con la intención de que, al leerlas, alguien descubra la gema que tuve en mis manos y no fui capaz de reconocer.
Me pasó en Berceo. Un pequeño pueblo rodeado de innumerables senderos de religiosidad y de viñedos. Sí, sí, el pueblo de Gonzalo, el poeta. En las afueras de la villa que es casi todo afueras, un restaurante. Mucho frío en la calle, y unas cálidas papas riojanas adentro. En la carta anunciaban vino Rioja. Lo pedí y me trajeron una botella de etiqueta desconocida para mí. Lo probé, era una delicia. Señalé la etiqueta y pregunté: “¿de dónde es este vino?”... “de por ahí”, dijo la camarera señalando el Valle de la Cogolla, “es que en una botella lo tenemos que servir”. En el mismo sentido, Rubén se topó con la receta de estas en Lima. Una sección de notas de viaje tiene que dar cuenta de esta dialéctica entre lo que se busca y lo que se encuentra.
Ele continuó con sus cavilaciones sobre una sección para viajeros en El Recopilador y además sobre... porque los “orines del niño” no pasaron tan livianamente por sus sentidos.
De Rubén Flores
Fecha: 12 de enero de 2012
Mario:
Veo si me da y puedo encontrar alguna otra receta en la zona, como para tener un par de ellas y armar el espacio Notas de viajeros. La que te mandé me pareció graciosa por lo de orines del niño. Me recordó que cuando nació Aimé (su hija mayor) y empezamos con los cuidados corporales, comencé a escuchar hablar del "pis de angelito". Un delicado eufemismo para hablar del meo de los hijos. Creo que lo escuché de boca de la mamá de Silvia. Vía las monjas (Y españolas) tal vez haya cierta circulación conservando la idea del niño como un ángel (aquello que llega a destruir Freud con el artículo "Tres ensayos..." donde plantea los de "perversos polimorfos"...). Da para charlar cuando nos veamos o sigamos la charla con más tiempo vía mail en Bs As.
De hecho te escribo desde el aeropuerto de Bogotá esperando llegue el vuelo a Armenia (eje cafetero de Colombia). Todo marcha de maravillas. Colombia es muy loca y contrastante.
Dsps hablms más.
Bueh, no sé que dicen por los parlantes. Sigo en otro momento.
Abrazo Ele    

En viajero siguió viaje, nos encontramos a su vuelta en Buenos Aires...

Notas:

(1) Flores, Rubén, correo-e del 28 de enero de 2013 

5 comentarios:

  1. Mario, me encantó este post. Más allá de la receta, que sin el picante para mí estaría muy buena, me gustó tu punto de vista de lo que se siente el barrio, es lo que los arquitectos llamaríamos ¨percepción cognitiva¨. Aprehensión de los espacios gracias a la memoria colectiva. Tanto como que el ¨lugar¨ es distinto del ¨espacio¨. Te cuento una anécdota, cuando vamos por la ruta de la costa, en el Sur de CA, a veces mi marido, sin pensar dice ¨tomamos la Panamericana¨. Y yo, lo miro como si se hubiera vuelto loco, él se ríe y dice que esta es su Panamericana. Con respecto al angelito, tengo entendido que ¨angelito¨ es precisamente un niño pequeño y muerto. Un abrazo,

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  2. Gracia, Mir, por tus comentarios.
    América es muy grande, ¿no? Después de San Diego, Tijuana y después, ¿cuántos pueblos hasta llegar a Buenos Aires en el otro extremo de la Panamericana?
    Está muy bueno soñar con una gran carretera que recorra el amplio espacio, uniendo los lugares del alma.
    Sí el angelito, es el niño muerto de bebé... pero también tiene un uso genérico por "niño". Hay una divertida película de Holliwood que en Buenos Aires conocimos como "Mi pobre angelito". Era la historia de un niño de una familia rica que se quedaba sólo en su casa y era acosado por una banda de ladrones, ¿te acordás?.

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    1. Claro que me acuerdo de Mi pobre Angelito, que no resultó ser tal, sabes que a sus 17 o 18 estaba embarazando jovencitas y drogándose.... Bueno, leía tu post del libro hoy, muy interesante. EStoy leyendo un libro llamado The last Chinese chef, y explica mucho sobre la cultura de comida en China, más me hubiera gustado conseguir el libro del gaucho. Ya pediré que me lo traigan...Un beso,

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  3. Hola Mario, cómo me gusta leerte!!! me gustaría poder venir más seguido por aquí pero llevo unos días locos en los que no me dan las 24 horas que tiene para hacer todo lo que debo...
    Me encanto tu definición de barrio! genial!!!
    Una de las cosas que más me gusta en la vida además de cocinar es viajar y por suerte lo podemos hacer bastante, este fin de semana estuve en A coruña, tierras gallegas, que belleza!
    No conozco Perú, si a muchos peruanos con los que conviví en Miami, con lo cual conozco "algo" de su cocina, no así esta receta que me resulta sorprendente.
    Ahora estoy viviendo en España, en Madrid, pero me preguntabas de dónde soy, soy de Coronel Suárez "el barrio", donde todo es tan cercano, jeje y soy descendiente de Alemanes del Volga sí.
    Gracias por tus comentarios y por tus escritos me hacen sentir un poco más cerca de Argentina.
    BESITOs y buena semana

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  4. Gracias, Lorena, por tus comentarios.
    Me pasa algo parecido... quisiera frecuentar más seguido los blogs que me gustan como el tuyo (me gustan sólo los que tienen algo para decir).
    Besos, seguimos en contacto.

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